La sector de la apicultura de Teruel se alza contra el 'gran fraude de la miel'
Los más de 300 apicultores turolenses denuncian la competencia desleal de productos de baja calidad que amenazan con extinguir la producción local

Teruel - Publicado el
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El sector apícola de toda España y, en particular, el de Teruel, lleva semanas denunciando la competencia desleal y la falta de control que amenazan su modo de vida. Se trata del llamado fraude de la miel: la importación masiva de un producto de menor calidad a precios más bajos que hunde la producción local. En la provincia de Teruel se calcula que trabajan más de 300 apicultores en más de 27.000 colmenas, según se ha puesto de manifiesto en el programa Herrera en COPE en Teruel.
Un etiquetado que disfraza la realidad
Ángel Fuertes, apicultor en Monreal del Campo y miembro de COAG, ha explicado en el programa radiofónico que a los lineales de muchos supermercados llega miel que, "con que lleve un 1 % de miel española, pues ya se etiqueta como miel de España y más países". Esta práctica, que considera un engaño a los consumidores, se ve agravada por cambios en la normativa que permiten añadir listas enormes de países de origen.
Entre las irregularidades, se encuentran mieles diluidas con jarabes de fructosa o el ultrafiltrado, una técnica que le quita el polen a la miel y hace más difícil ver el origen. Esta situación provoca que el consumidor pueda estar comprando un producto de baja calidad creyendo que no lo es.

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El consumidor puede estar comprando como miel de calidad, una cosa que no lo es"
Apicultor
Imposible competir en precios
El principal problema para los productores locales es la imposibilidad de competir. Fuertes asegura que cualquier bote de miel de importación es susceptible de que se haya comprado "a menos de 2 euros". Mientras, para ellos, es imposible producir por "menos de 3 euros". El apicultor lamenta que ambos productos puedan llamarse legalmente miel, lo que genera una comparación injusta y perjudicial para el sector nacional.
Además del factor económico, la miel producida en España, y concretamente en Aragón, "pasa por muchos controles y cuesta mucho más dinero el sacarla". A esto se suman los beneficios extraordinarios para el ecosistema que genera la polinización de las abejas, un valor añadido que no llega directamente al consumidor pero que es fundamental para el medio ambiente.

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La clave: mirar el origen en la etiqueta
El sector también muestra su preocupación por el acuerdo de la Unión Europea con Mercosur, al que se oponen al considerar que será "un factor más añadido a esta situación que ya de por sí es mala". Temen que se facilite aún más la entrada de mieles producidas con un sistema de precios y jornales inferiores.
Es una forma de disfrazar la realidad"
Apicultor
Ante lo que califica como "una forma de disfrazar la realidad", el sector ha organizado campañas de catas de mieles por toda España para enseñar al consumidor a diferenciar el producto. Para Fuertes, es incomprensible que se permita que, por ejemplo, con un "99 % de miel china y un 1 % de española", la calidad de esta última no llegue al consumidor "por ningún lado".
Por ello, el apicultor hace un llamamiento a los consumidores para que asuman la responsabilidad "de ver las etiquetas y de optar por una miel producida más cerca". El consejo es claro: buscar mieles de un único productor en cuya etiqueta ponga "país de origen España". Aunque el bote sea "unos céntimos más caro", se garantiza una miel de calidad que beneficia al ecosistema local y se produce con precios justos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



