El fútbol sevillano vive una Navidad de contrastes: el análisis de Rafael Almansa
Mientras el equipo de Pellegrini se va de vacaciones con una victoria, su rival afronta una crisis institucional con su entrenador solo y un ultimátum de venta.

Rafael Almansa la última jornada del año
Sevilla - Publicado el
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La llegada de las fiestas navideñas ha dejado dos caras muy distintas en el fútbol sevillano. Mientras el Betis despide el año con una alegría, brindando a su afición una victoria necesaria, el Sevilla se va de vacaciones sumido en una profunda crisis deportiva e institucional, con la sombra del descenso acechando y un futuro incierto.
El Betis se regala una fiesta de goles
El conjunto verdiblanco cerró el año con un grandísimo partido que supuso un regalo de Navidad para sus aficionados. El equipo necesitaba los tres puntos, ya que por arriba se escapaban y por abajo apretaban, y los consiguió fajándose, con velocidad en el balón y demostrando la clase de su plantilla. Una victoria que deja al equipo funcionando bien en todas las competiciones antes de conocer a su rival en la Copa del Rey.
La satisfacción en la parroquia bética es plena, gracias a un Pellegrini pletórico en el planteamiento y la ilusión que transmite. Su reciente renovación es un reflejo de su felicidad y compromiso con un proyecto que se muestra muy vivo, respaldado por la estabilidad que aportan Ángel Haro y el resto de su consejo de administración. Ahora toca descansar para afrontar la vuelta a la competición.
La solitaria batalla de Almeida en el Sevilla
En la otra orilla de la ciudad, la situación es crítica y solo emerge una figura, la del entrenador Almeyda, a quien se señala como el único que da la talla. Se ha destacado su capacidad para fajarse "contra todos", incluyendo el estamento arbitral y parte de la política, haciéndolo "con mesura, corazón y cabeza" en defensa de los intereses del club.
Su planteamiento en el Bernabéu ha sido elogiado, hasta el punto de afirmar que "le ganó a Xabi". Sin embargo, Almeyda no tiene "la potestad de hacer goles", y el equipo no pudo materializar sus oportunidades para llevarse un partido en el que se considera que "fue mejor el Sevilla". A esto se sumó la actuación de un "malísimo árbitro" que, además de sus fallos técnicos, mostró una actitud "chulesca" y no permitió el diálogo.
El técnico ha dejado una gran impresión en rueda de prensa por cómo defiende al club, pero se critica con dureza la falta de apoyo interno. "Qué pena, que nadie sale a defender a su entrenador, nadie sale a taparle, a apoyarle, nadie está solo". Almeyda se marcha de vacaciones "con la cabeza alta", pero la realidad es que el equipo no puede ignorar la sombra del descenso y necesita refuerzos urgentes que podrían traer los Reyes Magos.
Guerra civil y un ultimátum sobre la venta
La directiva sevillista está en el punto de mira, especialmente tras la difusión de una fotografía de los bandos enfrentados en la junta, reunidos en un ambiente festivo el mismo día que el equipo se jugaba un partido clave. La imagen ha sido calificada como una "falta de de ética, de seriedad y de vergüenza", desatando la indignación.
Este episodio ha avivado el clamor por un cambio drástico en la cúpula del club, con una petición contundente para los actuales dirigentes: "váyanse todos, de verdad, váyanse todos, que va quedar Sevilla más limpio". Se pide una "limpieza pura y dura" para sanear la entidad.
La crisis institucional se complica con las noticias sobre el proceso de venta. Según las últimas informaciones, los inversores americanos interesados en la compra "están cansados" de la situación y han lanzado un ultimátum: si la operación no se cierra en la primera semana de enero, "van a desistir y buscar otro equipo en otro sitio".
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