Siempre dicen que sí… hasta que estallan: así son las personas de temperamento verde
Huyen del conflicto, les cuesta decir 'no' y escuchan más de lo que hablan. Un experto analiza este perfil, el más común, y cómo mejorar la convivencia con él

Málaga - Publicado el
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Cada persona afronta los problemas y su día a día de una manera única, un reflejo de su temperamento particular. Dentro de los diferentes perfiles de personalidad, el temperamento verde se define por la calma y la estabilidad, en contraposición a otros más enérgicos como el rojo o dominante. Para profundizar en este perfil, el asesor matrimonial y orientador familiar David Cercas, autor del libro 'El arte de un matrimonio feliz', desgrana en COPE Málaga las características de estas personas, que resultan ser la inmensa mayoría de la gente.
Las señales para identificar a un 'verde'
Según el modelo DISC, a las personas de temperamento verde se las conoce como 'estables'. Son individuos muy tranquilos y calmados que no buscan protagonismo ni complicaciones. De hecho, Cercas los define como "casi antagónicos del color rojo", ya que su principal función en cualquier ambiente es "poner paz". Ante un conflicto, son los primeros que intentan bajar el volumen. Su lema, según el experto, podría resumirse en la frase 'vive y deja vivir'.

Las personas con temperamento verde son mayoría con respecto a otros temperamentos
Identificarlos en nuestro entorno, ya sea en el trabajo o en el círculo personal, es sencillo si se presta atención a ciertas señales. "Los verdes son los que te reciben normalmente con una sonrisa", explica Cercas. Se caracterizan porque "escuchan más que hablan" y "siempre están ahí cuando más lo necesitas". En una reunión, por ejemplo, prefieren esperar a ver la opinión de los demás antes de intervenir. Además, tienen una predisposición natural a ayudar: "Si les pides un favor a un verde, te suelen decir que sí aunque estén hasta arriba".
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Esta amabilidad innata también los convierte en personas 'muy de vínculos'. Son familiares, se acuerdan de los cumpleaños de todo el mundo y se preocupan por integrar a los demás. "Un verde es súper de la familia", apunta el orientador. "Se fija en ese nuevo que ha entrado en la reunión y nadie conoce [...] me voy a acercar", añade. Ponen el bienestar de los demás por encima del suyo propio, un rasgo que define su manera de relacionarse.
Los grandes retos: indecisión y miedo al conflicto
Sin embargo, esta misma naturaleza conciliadora presenta importantes desafíos. Una de las dificultades más notables del temperamento verde es su incapacidad para decir que no. "Les cuesta tanto que acaban diciendo que sí", señala Cercas, lo que les obliga a tener que "aprender a poner límites" para no ser explotados. Esta característica nace de su principal motivación: "evitar problemas y tensiones". Prefieren mantener un ambiente de paz, incluso si eso va en contra de sus propios deseos o necesidades.
Esta aversión al conflicto los convierte en personas altamente indecisas. La toma de decisiones les genera un gran estrés porque no quieren molestar a nadie. "Ponen por encima el vínculo o nuestra relación por encima de la meta o por encima de la idea", aclara el experto. A menudo, su respuesta será un "como tú lo veas" con tal de no generar una discusión, cediendo aunque internamente no estén de acuerdo.
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Otro rasgo fundamental es su resistencia a los cambios. 'Virgencita, virgencita, que me quede como estoy' es el dicho que, según Cercas, mejor los define. Los cambios les ponen nerviosos y su ritmo para procesar la información y adaptarse suele ser más lento, lo que puede "desesperar a los demás". Esta característica es especialmente relevante en el entorno laboral, donde las empresas que promueven transformaciones pueden encontrar una fuerte resistencia, dado que "la mayoría de la gente es verde".
Un verde cuando explota ha aguantado tanto que hay que huir de ellos porque dan miedo"
Asesor matrimonial y orientador familiar
La evitación constante del conflicto tiene una consecuencia peligrosa. Aunque por fuera acepten las situaciones diciendo que sí, por dentro "están acumulando" malestar y sufrimiento. Este cúmulo de tensión contenida puede llevar a una explosión inesperada. "Un verde cuando explota ha aguantado tanto que hay que huir de ellos porque dan miedo", advierte Cercas. Lo compara con una botella de champán que, tras ser agitada en silencio, finalmente estalla con una fuerza temible.

Cuando un verde explota es mejor alejarse de ellos
Manual de uso: cómo convivir con una persona verde
Para que las relaciones personales y profesionales con una persona de temperamento verde fluyan de manera saludable, David Cercas ofrece una serie de pautas claras. Lo primero es "no confrontarlo en público", ya que se bloquean con facilidad. También se deben "evitar las presiones" y los "cambios repentinos". La comunicación debe ser progresiva y por partes, informando de las novedades "poquito a poco, por fascículos".
Hay que darles mucha calma, escucharles sin interrumpirles, avisarles con tiempo de los cambios que van a venir"
Asesor matrimonial y orientador familiar
La paciencia es fundamental. A una persona verde no se le puede agobiar con un exceso de información simultánea, como 'mandándole muchos mensajes en un WhatsApp', porque procesan de forma más lenta. El experto recomienda: "Hay que darles mucha calma, escucharles sin interrumpirles, avisarles con tiempo de los cambios que van a venir". Si se les da una instrucción, es mejor esperar antes de darles la siguiente para no saturarlos.
Aunque no busquen el protagonismo y esquiven la toma de decisiones, es crucial incluirlos en el proceso para que se sientan valorados. "Necesitan, de alguna manera, sentir que los apreciamos, que nos importan, que los queremos tener en cuenta", subraya Cercas. En una relación de pareja, por ejemplo, aunque uno de los miembros sea más dominante, debe aprender a preguntar al otro "¿tú cómo ves esto?" para integrar su perspectiva, aunque la respuesta inicial sea evasiva.
En definitiva, el autoconocimiento es la herramienta más importante. Tal y como concluye el orientador familiar, "la importancia de conocerse uno a sí mismo para convivir con los demás" es la base de todo. Saber si uno mismo tiende al perfil verde permite empezar a "adoptar medidas y maneras y establecer límites" para que otros temperamentos no impongan siempre su voluntad. Comprender el propio modo de ser es el primer paso para unas relaciones más equilibradas y satisfactorias.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





