Las 41 guardianas de la costa de Málaga: la historia de las torres que alertaban de ataques en 20 minutos
Un recorrido por las históricas construcciones que se extienden por los 150 kilómetros del litoral malagueño, desde su origen nazarí hasta su actual valor patrimonial

Málaga - Publicado el
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La costa malagueña está jalonada por 41 torres vigía o almenaras que se erigen como testigos de la historia defensiva de la región. De las 43 originales, hoy se conservan 18 en la comarca de la Axarquía y 23 en la costa occidental, conformando un paisaje único a lo largo de sus casi 150 kilómetros de litoral. Estas construcciones no solo son un elemento decorativo, sino el recuerdo de un ingenioso sistema de vigilancia que protegía el territorio.
Un sistema defensivo del Reino Nazarí
El origen de esta red de torres en Málaga se remonta al siglo XIII, durante la etapa nazarí. Ante la práctica ausencia de una marina de guerra para defender el último reducto del islam en la península, el Reino de Granada tuvo que idear un método para proteger su costa de los ataques cristianos. Así nació este sistema defensivo, aunque el historiador latino Tito Livio ya mencionaba construcciones similares en la zona de Aragón durante la época romana.
Las torres se construían estratégicamente a una distancia de aproximadamente una legua, unos 5,7 kilómetros, una de otra. La mayoría presentan una tipología troncocónica, con una altura de entre 18 y 20 metros y una base maciza de hasta 6 o 7 metros de altura, sobre la que se levantaban las dependencias para una dotación de tres hombres que se turnaban en las labores de vigilancia.

Torre vigía
De las hogueras a los espejos
La principal misión de las torres era vigilar el horizonte en busca de bajeles enemigos. El aviso se transmitía mediante señales, como indica el propio nombre "almenara", que proviene del musulmán e significa "iluminar". De noche, se utilizaban hogueras para comunicarse entre una torre y la siguiente, mientras que de día se generaba un denso humo blanco con paja mojada. Posteriormente, con la llegada de los espejos, este método se sofisticó.
La eficacia del sistema era sorprendente para la época, ya que, según cuentan los cronistas, "la noticia de llegada de un bajel enemigo a Málaga desde Maro tardaba 20 minutos". Esta rápida comunicación permitía organizar la defensa de manera casi inmediata. Además de su función de vigilancia, las torres también servían como lugar de pernocta para centinelas que escoltaban a presos.
La noticia de la llegada de un bajel enemigo desde Maro a Málaga tardaba 20 minutos"
Un legado histórico en el paisaje actual
Tras la conquista en 1487, los Reyes Católicos no solo ordenaron reparar las torres existentes, sino que también mandaron construir más, reduciendo la distancia a media legua, unos 2,5 kilómetros. Esta decisión explica la alta densidad de estas fortificaciones en la costa. Sin embargo, a partir de finales del siglo XVIII y principios del XIX, con la disminución del peligro, muchas comenzaron a ser abandonadas y cayeron en desuso.

Torre almenara
No fue hasta 1949, con un decreto para la protección de los castillos españoles, que se empezó a valorar su importancia, siendo finalmente declaradas de interés cultural en 1985. Hoy, algunas han sido restauradas y se han convertido en un icono del paisaje, mientras que otras sufren un notable estado de abandono. El historiador Salvador Jiménez señala que, aunque en otro tiempo sirvieron para la protección, "hoy le dan un aspecto muy bucólico y muy histórico a las costas".
Hoy le dan un aspecto muy bucólico y muy histórico a las costas"
Entre las más destacadas se encuentra la Torre de las Palomas, en la zona de La Araña, o la Torre del Cantal. Algunas, como la Torre del Pimentel en Torremolinos, presentan una forma prismática y rectangular. Otras, como la Torre de Benagalbón o la Torre de Bena Jarafe, han dado nombre a las localidades donde se ubican, y en la zona de Nerja se encuentran ejemplos con nombres tan singulares como la Torre Macaca o la Torre de la Miel. En la costa occidental, destacan la Torre Real en Marbella o la impresionante Torre de la Sal en Casares, un "bastión defensivo maravilloso".
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