Álvaro Villegas rompe barreras: la nueva vida tras su diagnóstico de autismo con casi 30 años
De una infancia marcada por el 'bullying' a ser la voz de apoyo para otras familias en la Asociación de Autismo de Huelva, su historia es un ejemplo de superación

Huelva - Publicado el
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En el Día Mundial del Autismo, la historia de Álvaro Villegas emerge como un faro de esperanza y superación. A sus 32 años, este joven de Ayamonte con un grado superior de informática y altas capacidades ha transformado su vida tras ser diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a los 30 años. Hoy trabaja como auxiliar administrativo en Ánsares, la Asociación de Autismo de Huelva, donde su experiencia es clave para ayudar a otros.
Un diagnóstico tardío pero liberador
No fue hasta los 30 años que Álvaro obtuvo una respuesta. El aviso llegó a través de un amigo, también con autismo, que reconoció en él rasgos familiares. "Él, por su experiencia, pudo señalar esos detalles que yo siempre he notado, pero que mi familia y yo, a falta de información, no sabíamos cómo definirlo", explica Álvaro. Este fue el primer paso para contactar con un psicólogo de la asociación Ánsares y poner nombre a su realidad.
Recibir la confirmación fue un punto de inflexión. Lejos de ser un golpe, el diagnóstico supuso una liberación para él. "Era un alivio poder leer una definición de lo que soy en un papel de forma oficial", confiesa. Por fin, había "una explicación lógica a algo que sabía que tenía, pero no podía describirlo de forma exacta".
Era un alivio poder leer una definición de lo que soy"
Su etapa escolar no fue fácil, marcada por el 'bullying' y una profunda introversión que le dificultaba iniciar conversaciones. "Me quería centrar en los estudios y no era muy abierto para empezar comunicación con otra persona", recuerda sobre aquellos años en los que se sentía diferente sin saber por qué.
Una nueva etapa llena de retos superados
Hoy, la vida de Álvaro es muy distinta. Trabaja en la administración de Ánsares, cogiendo llamadas y ayudando a familias que buscan información o solicitan ayudas. Este empleo le ha permitido "salir de su zona de confort" y ganar autonomía. Cada día viaja en autobús desde Ayamonte a Huelva, una rutina que ha interiorizado y para la que incluso prepara "alternativas en caso de algún imprevisto".
Con el apoyo psicológico de la asociación, ha superado miedos que antes le paralizaban, como viajar o enfrentarse a lo inesperado. "He perdido un poco el miedo a moverme a ciudades", afirma. Este proceso le ha ayudado a "descubrir más" de sí mismo y a saber qué acciones tomar buscando el apoyo de su entorno.
Cuando una familia llega a la asociación, la experiencia de Álvaro es fundamental. Les cuenta que "cuanto antes reciban el diagnóstico, mejor será el proceso emocional tanto para la persona con autismo como para los familiares", ofreciendo un testimonio directo y cercano de que es posible construir una vida plena.
Cuanto antes reciban el diagnóstico, mejor será el proceso emocional"
La información como clave de la integración
Álvaro cree que, aunque ahora hay más información sobre el autismo, el reto está en su correcta difusión. Le preocupa la desinformación en redes sociales y aboga por la educación. "Hay que dar cesiones desde edad temprana para normalizar y que la gente os conozca", opina, subrayando que "cada persona autista es única".
Esta entrevista, para él, es una oportunidad de seguir abriendo camino. Su objetivo es "que más personas que no tuviesen conocimiento sobre autismo lo descubriesen y sintiesen curiosidad para informarse más". Un deseo que resume el lema de este año: menos juicios y más apoyos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



