CRÓNICA VIERNES SANTO
Monseñor Martínez, Arzobispo de Granada, rezó por la paz ante el Cristo de los Favores
El paso de los Escolapios por el puente sobre el río Genil, en el camino de vuelta a su sede, estuvo acompañado de megafonía

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Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Arzobispo de Granada, Monseñor Martínez, presidió el acto que cada año se celebra en el Campo del Príncipe ante el monumento del Cristo de los Favores a la Hora Nona, tres de la tarde, momento en el que se recuerda la muerte de Jesús en la Cruz. Tras el rezo del Vía Crucis a cargo de la Parroquia de San Cecilio y la llegada de la Soledad de Santo Domingo para situarse junto al crucificado, D. Javier subió al estrado que habitualmente se instala en este lugar. Estaban presentes en el acto distinta autoridades, como el Alcalde, Francisco Cuenca, que acudió junto a los directivos de la Cofradía de los Favores.
A la hora en punto sonó el cornetín que se encarga de tocar en los últimos años un componente de la Agrupación Musical del Dulce Nombre. Se hizo el silencio y este año se echó en falta el tañer de la campaña de San Cecilio. Inclinadas en señal de respeto las insignias que acompañaban a la Soledad y puestos de rodillas los asistentes, la emoción fue enorme. A continuación, el Arzobispo rezó la Oración de las Cinco Llagas, estando presente en sus palabras la petición por la paz, tan necesaria en los tiempos actuales
Escolapios
La Cofradía de los Escolapios estrenaba su propia Banda de CC y TT que tiene como nombre el de su primer titular, el Cristo de la Expiración. El impulso social que están procurando los directivos de esta hermandad, se traduce en una activa participación de muchos hermanos. Cuando la procesión retornaba a la Parroquia de San José de Calasanz se vivió un novedoso. Al paso de la comitiva por el puente sobre el río Genil, se leyeron textos bíblicos alusivos a la Pasión del Señor y se entonó el canto de la saeta, todo ello a través de métodos de amplificación acústica eléctricos.
Ferroviarios
Fue una sorpresa comprobar como se habían vestido las imágenes de los titulares de la Cofradía de los Ferroviarios. Al Cristo se le colocó un sudario de tela. Era la primera vez que se producía este hecho durante la procesión. La Virgen estaba ataviada con un estilo también inusual y que tiene su origen en las dolorosas gaditanas. Antes era habitual otro tipo de ropas, como el pecherín. La hermandad nos ha indicado que los autores de las vestimentas desean mantenerse en el anonimato.
Merece ser destacado el esfuerzo de los hermanos al organizar esta procesión, puesto que recientemente dimitió su Junta de Gobierno y se hizo cargo de la corporación un Comisario Episcopal, Víctor Carmona, que junto a un grupo de colaboradores han realizado una meritoria labor.
Favores
Si durante la Hora Nona se pudo comprobar la devoción en Granada al Cristo de los Favores, por la tarde se ratificó con la salida de su cofradía. El paso del cortejo por el barrio del Realejo, tanto a la ida como a la vuelta, fue una manifestación de piedad popular. Los fieles se congregaban especialmente en torno a los pasos mostrando un gran fervor. Llamó la atención el gran número de mantillas que llevaba la procesión. El esfuerzo final de los costaleros al subir la Cuesta de San Cecilio fue todo un alarde de destreza. Las bandas de la Pasión de Linares y la Victoria de Sevilla, fueron muy elogiadas durante la estación de penitencia.
Santo Sepulcro
La solemnidad de la procesión del Santo Sepulcro y su carácter oficial volvieron a ser protagonistas. Tras la Cruz de Guía una escolta de soldados romanos y entre el cortejo volvieron a llamar la atención los jóvenes que con la cara descubierta portaban atributos de la Pasión. Fue acompañada la procesión por distintas autoridades, como la representación del Rey, que estuvo a cargo del Ejército de Tierra, o la corporación municipal bajo mazas, encabezada por el Alcalde, Francisco Cuenca.
Soledad de San Jerónimo
La ultima procesión que pasó el Viernes Santo por la Carrera Oficial fue la de la Hermandad de la Soledad de San Jerónimo, con sus populares chías, que no cesaron de tocar sus timbales y trompetas durante todo el recorrido, en medio del tradicional “chía toca” que gritaban los más jóvenes. Antes de comenzar la procesión, la Cofradía volvió a liberar un preso. En este caso era una mujer que había sido condenada por un delito de apropiación indebida.



