El talento cordobés cruza el Atlántico: una Sagrada Cena monumental para la Catedral de Panamá
El imaginero Jorge Domínguez ha culminado un espectacular grupo escultórico de 13 figuras tras dos años de intenso trabajo para la Semana Santa del país centroamericano

Jorge Domínguez
Córdoba - Publicado el
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El arte sacro de Córdoba ha vuelto a traspasar fronteras con un encargo de gran envergadura destinado a la Catedral de Panamá. El imaginero cordobés Jorge Domínguez ha presentado un imponente grupo escultórico de la Sagrada Cena, compuesto por trece figuras, que ha requerido dos años de trabajo y la colaboración de numerosos talleres de la ciudad. El proyecto, que será expuesto de forma permanente en la seo panameña, procesionará por primera vez el próximo Jueves Santo.
Un proyecto de dimensiones colosales
La creación del misterio ha supuesto un desafío mayúsculo. Según ha explicado el propio artista, han sido "dos años de un trabajo intenso, única y exclusivamente casi para este encargo". El ritmo se intensificó en la recta final: "los últimos ocho meses han sido todos los días de trabajo, Navidad, Año Nuevo, o sea, sin descanso, jornadas de entre 12 y 14 horas diarias". Domínguez confiesa que no fue hasta que ensamblaron todas las piezas cuando fueron conscientes de la verdadera magnitud del proyecto.

Sagrada Cena
"Cuando por fin vimos todo ensamblado, nos dimos cuenta de la magnitud del encargo, del volumen de trabajo", ha afirmado el imaginero. Y es que el proyecto ha involucrado a una "cantidad inminente de personas". El encargo de la hermandad panameña, realizado a través de la Diócesis de Panamá, abarcaba todos los elementos del paso procesional, lo que ha requerido la participación de carpinteros, orfebres, costureras y un largo etcétera de artesanos cordobeses.
Una odisea transatlántica
El envío de la obra a Panamá fue una operación compleja y no exenta de riesgos. El conjunto escultórico viajó en un contenedor por barco, en una travesía de treinta días a través del océano Atlántico. La exportación de obras de arte, como detalla Domínguez, exige una abrumadora cantidad de documentación, desde dosieres que certifiquen que no se trata de expolio patrimonial hasta certificaciones para cumplir convenios internacionales contra el terrorismo.
El artista relata la tensión del proceso, explicando que tuvo que demostrar que los materiales enviados no eran "susceptibles de ser material que se use en guerra o en atentados terroristas". Pero uno de los detalles más "escalofriantes", en sus propias palabras, es el riesgo inherente al transporte marítimo. "Hay un tanto por cien, mínimo, pero hay un tanto por cien de contenedores que caen al mar, o sea, que puede hasta perderse en el fondo del Atlántico", ha señalado el imaginero.
Puede hasta perderse en el fondo del Atlántico, y lógicamente irrecuperable"
Imaginero
Mirando al futuro
Tras el éxito de la presentación en Panamá, donde el propio artista se trasladó para supervisar el montaje, ya han surgido nuevos planes. La hermandad promotora del encargo quiere dignificar la exposición permanente del misterio en la Catedral. Para ello, se está estudiando la viabilidad de construir "un pequeño altar, un pequeño retablo para que todo quede bien enmarcado", ha adelantado Domínguez.
A pesar de la dedicación que ha exigido el proyecto panameño, el imaginero no ha descuidado sus compromisos con la Semana Santa de Córdoba. Este año, la hermandad de Presentación al Pueblo, del barrio de Cañero, estrenará los candelabros laterales del paso, una obra que el taller de Domínguez ha conseguido finalizar a tiempo.
Jorge Domínguez ha querido agradecer la difusión de estos trabajos, subrayando "la relevancia que tienen los artistas que trabajamos para la Semana Santa aquí en Córdoba". Un talento local que, como demuestra este monumental proyecto, tiene una gran proyección internacional.
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