La Soledad de Cádiz estrena su Cristo Yacente restaurado en una histórica salida desde el Oratorio
La hermandad, exiliada de su sede de Santa Cruz, afronta una Semana Santa inédita tras una Cuaresma de traslados y preparativos multiplicados

Fernando Díaz, hermano mayor de la Soledad y Santo Entierro
Cádiz - Publicado el
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La Hermandad de la Soledad de Cádiz encara una Semana Santa histórica y llena de desafíos. La corporación del Sábado Santo procesionará este año desde el Oratorio de San Felipe Neri debido al cierre de su sede canónica, la iglesia de Santa Cruz. Este cambio excepcional se une a la celebración por la espectacular restauración de su titular, el Cristo Yacente, que vuelve a lucir en todo su esplendor tras una intervención de cuatro meses y medio.
Un exilio forzoso y una acogida fraterna
El cierre de Santa Cruz "va a ser un proceso que se va a extender mucho en el tiempo", según ha explicado el hermano mayor, Fernando Díaz. Tanto el administrador apostólico como el vicario apuestan por una reforma integral del templo para evitar futuras intervenciones a corto plazo, lo que podría suponer "varios años cerrados".
Ante esta situación, la hermandad ha sido acogida en la parroquia de El Rosario, donde se sienten "encantados" y "muy bien acogidos por la comunidad parroquial". El único inconveniente, según Díaz, es que "la puerta es pequeña", lo que impide la salida procesional desde allí. Este revés supone dejar atrás la que ha sido su casa desde 1921, un hecho que el hermano mayor califica como un "revés importante".
El Oratorio, una solución histórica
La solución para poder realizar la estación de penitencia llegó con el Oratorio de San Felipe Neri, planteado desde el Obispado para acoger a cuatro de las cinco hermandades afectadas por el cierre de Santa Cruz. Esta alternativa, según Díaz, "ha salvado una papeleta complicada" que se presentó con "muy poco tiempo de antelación", ya que el cierre se produjo hace apenas un par de meses.
La logística en el Oratorio ha sido un reto, con ocho pasos montados en su interior, pero la colaboración entre las hermandades y el personal del templo está siendo clave. De cara a los próximos años, la situación es incierta. "Nos centramos en solventar el año 2024, que es lo que tenemos encima, y ya veremos más adelante", ha afirmado Díaz, aunque confía en que se pueda mantener esta solución si el cierre de Santa Cruz se prolonga.
Una joya del Barroco recuperada
Uno de los grandes hitos para la hermandad este año es la culminación de la restauración del Cristo Yacente. El trabajo, realizado por Pilar Morillo y Álvaro Domínguez, ha sido calificado como "excepcional". Díaz ha destacado que "el Cristo después de 400 años ha recuperado todo su esplendor" y que la intervención "ha permitido descubrir detalles que antes eran totalmente inapreciables" al eliminar la suciedad acumulada.
El Cristo después de 400 años ha recuperado todo su esplendor"
El hermano mayor ha expresado su enorme "satisfacción, orgullo y una alegría enorme" por el resultado. Estaba convencido de que habría "un antes y un después de la llegada del yacente tras su intervención", y la masiva afluencia de fieles y cofrades para ver la imagen restaurada lo ha confirmado.
Este Sábado Santo traerá también un recorrido inédito. La hermandad pasará por la Calle Ancha tanto a la ida como a la vuelta. La elección se debe a que es una "calle muy señorial", ofrece un trayecto "muy directo" sin alargar los tiempos en la calle y, sobre todo, es "cómoda y fácil para la maniobra de los pasos", pensando siempre en el bienestar de los cargadores.
Ante la inminente salida procesional, Fernando Díaz confiesa que tendrá una "mezcla de entre alegría y tristeza". Por un lado, la pena de no salir de Santa Cruz y la añoranza del barrio del Pópulo; por otro, "la alegría y la fortuna de poder vivir un momento histórico" al salir de un lugar tan emblemático como el Oratorio.
Será una mezcla de entre alegría y tristeza, porque añoramos mucho lo que es nuestro hogar"
Finalmente, el hermano mayor ha reflexionado sobre la evolución de la cofradía en los últimos años, destacando que se ha logrado "estabilizar la cofradía" tras épocas difíciles. Se ha trabajado en fortalecer sus tres pilares (culto, formación y caridad) y se han sentado unas "bases sólidas importantes" para que la hermandad avance "con mucha calma, como debe ser".
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