El error imperdonable que cometes siempre cuando haces pasta y que nadie te ha contado

Hay muchos mitos en torno a la cocina de este alimento que debemos desterrar lo antes posible

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COPE.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17 ene 2020

Nadie puede resistirse a un delicioso plato de pasta. Este típico alimento italiano forma parte de nuestra dieta y es uno de los más demandados en restaurantes. Los macarrones, los espagueti, los canelones, los ravioli, los gnocchi, la lasaña... todos ellos son platos muy populares por su delicioso sabor y, también, por su fácil modo de elaboración.

Pero ojo porque, pese a ser platos fáciles de cocinar, solemos cometer errores muy arraigados y que pueden arruinar el disfrute de un buen plato de pasta. Y hay un error muy concreto que la mayoría de los 'cocinitas' comete cuando se pone a preparar un plato de pasta. Siempre nos han dicho que es bueno echar un poquito de aceite al agua una vez está hirviendo porque eso ayuda a que la pasta no se pegue y quede con más sabor. Lo cierto es que es un gravísimo fallo que no debemos cometer nunca. Echar aceite a la olla no es necesario si se utiliza el recipiente y la cantidad de agua correctos. El aceite no cumple ninguna función, no evita que la pasta se pegue ni le de sabor. Al contrario: si echamos aceite al agua hirviendo solo logramos que la pasta quede escurridiza o pegajosa, evitando que la salsa se adhiera a ella. 

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No es el único garrafal error que cometemos. Los expertos culinarios también advierten de que enjuagar la pasta con agua después de dejarla escurrir arruina todo su sabor. ¡Así que ni se te ocurra hacerlo! Lo que sí puedes hacer es guardar una pequeña cantidad de ese agua de cocción por si la salsa te ha quedado un poco seca. Si se la echas, te quedará una salsa mucho más melosa.

Del mismo modo, debes tener muy en cuenta todos los elementos que usas cuando haces pasta. El alimento debe cocerse en agua abundante. aproximadamente un litro de agua por cada 100 gramos de pasta. Si cocemos la pasta en una cantidad pequeña de agua, la pasta se empezará a apelmazar en el fondo y se quedará pegajosa. 

Por último recuerda no pasarse con la cocción y no añadir sal al agua, puesto que la pasta no la absorbe. Lo mejor es que una vez que el agua ha llegado a un hervor rápido, echar una o dos cucharadas de sal. De esta manera conseguiremos que la pasta tenga la mejor textura y el mejor sabor. 

EL ORIGEN DE LA PASTA, ¿EN ITALIA?

Aunque relacionamos la pasta con la cocina italiana, lo cierto es que algunos científicos creen que el primer alimento similar se cocinó en China.  En un tazón de barro sepultado cerca del río Huang Ho (río Amarillo) en el noroeste de China se encontraron los considerados "fideos más antiguos que se conocen" con casi cuatro milenios de antigüedad. Sin embargo, otras investigaciones históricas señalan el origen de la pasta en la antigua civilización etrusca (siglo IX a.C.), que la elaboraba mediante el machaque o trituración de diversos cereales y granos mezclados con agua que luego cocían.

¿LA PASTA ENGORDA?

Una idea muy común por lo que mucha gente evita la pasta es porque engorda mucho. Pero, ¿esto realmente es así? A día de hoy no existen estudios o evidencias científicas que demuestren que la pasta engorde aunque sí puede influir negativamente en nuestra salud según como la comamos. Lo ideal es consumir la pasta al dente y evitar lo máximo posible las salsas. Lo ideal es que esa pasta se combine con otros alimentos como gambas, pimientos, brocoli, espinacas o cebolla y no comerlo más de 3-4 veces por semana. 

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