Dos arquitectas coinciden: "Si tienes un salón pequeño, separar el sofá de la pared puede hacer que el espacio se vuelva incómodo"
La distribución del mobiliario, especialmente del sofá, es clave para que un salón pequeño se sienta más amplio y funcional, y hay errores que se deben evitar

Imagen del salón de una casa
Madrid - Publicado el
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En la decoración de salones pequeños, la disposición de los muebles es fundamental para maximizar el espacio y la funcionalidad. Uno de los errores más comunes, según las arquitectas de Estudio Trece, es separar el sofá de la pared sin un motivo funcional. Aunque en salones grandes esta técnica puede ayudar a delimitar zonas, en espacios reducidos puede generar problemas de circulación y hacer que el salón se sienta más pequeño y desordenado.
Un error muy común en salones pequeños
Muchas veces, la decisión de separar el sofá de la pared responde a un criterio puramente estético. Sin embargo, como explican desde Estudio Trece, “si tienes un salón pequeño, separar el sofá solo porque queda mejor puede hacer que el espacio se vuelva incómodo”. Este pequeño gesto, que puede parecer insignificante, genera un espacio muerto detrás del sofá que es difícil de aprovechar y, además, entorpece el paso, creando una sensación de agobio.
Si tienes un salón pequeño, separar el sofá solo porque queda mejor puede hacer que el espacio se vuelva incómodo"
La recomendación de las expertas, publicada en la revista El Mueble, es clara: en salones con pocos metros, lo más práctico es pegar el sofá a la pared. Esta sencilla acción no solo optimiza la circulación, sino que también libera la zona central del salón, lo que contribuye a una mayor sensación de amplitud. Además, permite aprovechar mejor la superficie disponible para otros muebles auxiliares o, simplemente, para disfrutar de un espacio más despejado.

Una mujer tirada en el sofá con el móvil
Otras consideraciones de las expertas
Desde Estudio Trece también señalan otro error habitual: colocar el sofá tapando las zonas de paso. Esta mala ubicación puede obligar a hacer recorridos incómodos para moverse por el salón, generando una sensación de desorden y falta de planificación. Idealmente, el sofá debería colocarse de manera que no interrumpa los flujos de movimiento naturales dentro de la estancia.
Finalmente, las arquitectas advierten sobre el riesgo de no planificar la disposición de los asientos. Un error frecuente es comprar un sofá demasiado grande para el espacio disponible, lo que puede desequilibrar por completo la decoración y hacer que el salón parezca aún más pequeño. “Comprar un sofá enorme sin valorar el espacio puede ser un gran error”, aseguran. Por ello, es fundamental medir bien el espacio y elegir un sofá de dimensiones adecuadas que se integre armoniosamente en el conjunto.
El hogar, un reflejo del alma más allá del espacio
Más allá de la funcionalidad y la optimización de los metros, la forma en que decoramos el hogar puede ser fundamental para inspirar la oración y la vida en familia. Este es el pilar de la teología del hogar, un concepto defendido por la interiorista Rocío Palomar, para quien la casa debe ser un reflejo de quienes viven en ella y un espacio que "hable de Dios" de manera natural, huyendo de las tendencias impersonales que se copian de las redes sociales.
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Para lograr un ambiente de paz, Palomar ofrece guías prácticas como el uso de una iluminación siempre cálida, advirtiendo que la luz fría es más propia de "una sala de hospital". Aconseja no usar colores "supersaturados" y, en cuanto a las figuras religiosas, tenerlas presentes para "recordar que somos cristianos" pero sin excesos. La clave es el equilibrio, pues una casa que parece una iglesia puede acabar generando rechazo.
La transmisión de la fe a los hijos es otro de los ejes, y debe hacerse con naturalidad. La interiorista explica cómo en su casa las biblias infantiles se mezclan con otros cuentos, o la importancia de gestos cotidianos como dar los buenos días a una imagen religiosa. "Son cosas muy naturales, no vienen forzadas, pero el niño lo recibe en su entorno natural del día a día", destaca Palomar.
Se trata de una corriente en auge, con gran crecimiento tras la pandemia. "La gente está claro que necesita a Dios y quiere tener a Dios en casa", asegura la experta, quien confirma recibir multitud de peticiones para proyectar un "rincón para rezar en familia", una prueba del resurgir de esta necesidad espiritual.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




