MADRID FUSIÓN
La agroecología, clave para alimentar en el futuro a la población española sin importar
Una transición agroecológica en España, donde prime la persona antes que la tecnología y se vuelva a la dieta mediterránea, alimentaría a toda la población "sin importar", ésta es una de las conclusiones salidas del escenario 'Dreams' de Madrid Fusión, un lugar que en esta 22º edición se convierte en el punto más ligado a la realidad alimentaria y gastronómica actual.
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Una transición agroecológica en España, donde prime la persona antes que la tecnología y se vuelva a la dieta mediterránea, alimentaría a toda la población "sin importar", ésta es una de las conclusiones salidas del escenario 'Dreams' de Madrid Fusión, un lugar que en esta 22º edición se convierte en el punto más ligado a la realidad alimentaria y gastronómica actual.
Y en esta primera mañana de Madrid Fusión, que se celebrará hasta el miércoles en Ifema, ha sido Marta Rivera, investigadora del Instituto Ingennic (instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Politécnica de Valencia), la que ha afirmado que para que esta transición ecológica se lleve a cabo España necesita aplicar políticas agrícolas que en la actualidad no existen.
Cambios que requieren otras políticas "decididas" como, según Rivera, "retomar y volver" a un sistema alimentario basado en los "conocimientos tradicionales" que tengan como base el "conocimiento campesino con un diálogo con el conocimiento científico actual".
"Si en España iniciamos la transición agroecológica recuperaríamos entorno a 500.000 empleos en el sector primario, que sería el que teníamos antes de la entrada en la UE (...) en 2016 en la UE se han cerrado 4,5 millones de explotaciones agrarias y en España, desde 2000 hasta ahora, hemos perdido cerca de 400.000 explotaciones", ha criticado.
Según ha señalado, la 'España vaciada' se ha originado, en parte, por tener un sistema alimentario que expulsa a agricultores y ganaderos porque las pequeñas explotaciones no son rentables. Pero Rivera rebate esta idea y ha apuntado que hay que volver al patrón de la dieta Mediterránea, la que está "adaptada" a lo que nuestro territorio puede producir.
"En España el 80% de las legumbres que consumimos son importadas. Producimos mucho cerdo para exportar y dejamos de producir otros elementos que forman parte de nuestra dieta y que son necesarios para esa transición agroecológica que implica cambios en la manera de producir y en la manera de consumir (...) La tecnología está muy bien, pero prefiero que me alimenten personas", ha afirmado.
Además, y tras dar un "suspenso" a la política agrícola española, ha incidido en que con un transición agroecológica en España podríamos alimentar a toda la población sin importar, salvo productos como por ejemplo el café, reduciríamos las emisiones y estaríamos capturando cada año 24 toneladas de CO2".
Pero esta transición también implica reducir el consumo de carne, que es del 35%, y cambiar el perfil de nuestra proteína, es decir, incrementar el consumo de ovino y caprino y reducir el consumo de pollo y cerdo.
Nuevas proteínas, una de las vías de la alimentación del futuro
Proteínas procedentes de las semillas de colza, de un insecto, del Krill (un crustáceo), de la fermentación microbiana, de un hongo cultivado, de un hongo fermentado y del guisante son algunas de las soluciones que la industria alimentaria mundial estudia para alimentar a la población mundial del futuro.
Fuente alternativas de alimentación que se han abordado también a lo largo de la mañana por expertos como David Lacasa, de Lanter Innovation, consultora de estrategia del sector alimentario, quien cree que para que éstas sean una realidad los gobiernos tienen que optar por medidas legales y fiscales que apoyen a los productos del futuro.
En este sentido, Sònia Hurtado CEO de Poseidona (empresa de foodtech que ofrece una alternativa sostenible y ecológica a las proteínas animales y vegetales convencionales), ha declarado que en los próximo 5 años habrá "mucha más gente" trabajando con carnes y pescados o huevos y lácteos "pero cultivados a partir de células", así como se trabajará más la "fermentación de precisión".
La revolución ya está en marcha
Y una muestra de cocineros que trabajan con productores pequeños y funcionan con proteínas no sólo animales es el cocinero catalán Joel Castanyé Chef de La Boscana* (Bellvís, Lleida), quien ha sido el encargado de abrir la primera jornada de MF para explicar cómo en su casa han conseguido que la fruta sea parte de la alta cocina.
"Lo que hacemos es poner en valor la fruta, lo que nos ha faltado es darle más valor comercial, Francia e Italia lo han sabido hacer mejor", ha afirmado Castanyè, para quien la magia de su cocina radica en que va "del árbol a la boca".
La mañana también ha recibido a los belgas Nicolas Decloedt y Caroline Baerten del restaurante Humus x Hortense* (Ixelles, Bélgica). Ambos ofrecen sólo cocina vegetal desde que crearon esta casa hace 7 años y trabajan con una rotación permanente en función de lo que les ofrece el huerto, por lo que consideran que tienen "24 microestaciones" en su cocina.
Según han pedido, en la actualidad los cocineros tienen que ser "activistas" y para ello hay que empezar llamando a la cocina vegana como "cocina botánica".
Madrid Fusión ha contado esta mañana también con las ponencias de Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas de Disfrutar*** (Barcelona), así como ha premiado a Jesús Sánchez del Cenador de Amós (Cantabria) e Iván Cerdeño del Cigarral del Ángel (Toledo) han sido galardonados en la segunda edición del premio Alimentos de España al 'Mejor pan de restaurante'.



