HOMENAJE

Ruiz Miguel: "Los toros que más me castigaron fueron de ganaderías 'comerciales'"

 Francisco Ruiz Miguel viajó a la ciudad de Turín para recibir el galardón “Ópera Taurina” otorgado por el Club Taurino Italiano.

Francisco Ruiz Miguel con el Minotauro entregado por el Club Taurino Italiano

 Francisco Ruiz Miguel con el Minotauro entregado por el Club Taurino Italiano

Redacción Toros

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 10:47

El premio, un minotauro en bronce creado por el gran artista florentino Silvano Porcinai, se otorga a matadores retirados, ganaderos y personajes del mundo taurino. Este año el galardonado fue el diestro Francisco Ruiz Miguel.

El Presidente del Club, Paolo Mosole, al hacer entrega del trofeo “Ópera Taurina” rememoró la historia de leyenda de Ruiz Miguel por sus larga trayectoria profesional en la que mató 100 corridas de Miura, 89 de Victorino, 36 de Pablo Romero a lo largo de su casi 1500 paseíllos en los que toreó demostrando poder, temple y gusto. También se destacó su continua labor de promoción de la Fiesta en las escuelas taurinas y en las retransmisiones televisivas.

Francisco Ruiz Miguel recogió el trofeo reconociendo que “esta es para mí una ocasión histórica por estar por primera vez en Turín y en Italia, que es algo que me emociona mucho. También por la calidad de aficionados que he encontrado aquí y por el mérito que tiene vuestro Club especialmente en los tiempos que corren”.

En una larga tertulia habló de sus comienzos como lechero en la finca de Rafael Ortega y de su rocambolesco debut cuando por una apuesta con un amigo se lanzó de espontaneo en un festival en la antigua plaza de Cádiz en el novillo de Paquirri.

Sus sacrificios y esfuerzos le hicieron llegar a ser figura y especialista de las corridas duras, aunque esto, como ya le decía su maestro Rafael Ortega, “sea más difícil que comerse un gato vivo”. Se recordaron sus grandes tardes, como la del toro “Gallero” de Miura al que en 1971 cortó un rabo en su primera miurada en Sevilla y que fue uno de los mejores toros de su vida. O como un gran Victorino en Bilbao en 1974 al que, a pesar de 10 pinchazos, cortó una oreja y dio dos vueltas al ruedo.

Pero también habló de las dificultades en su camino, como cuando su apoderado le dijo que sus 10 años de alternativa le pesaban como una lápida y le recomendaba pensar en una retirada a pesar de sus triunfos recientes en Madrid. Esto sumió al maestro en una profunda tristeza, pero fue también ocasión para encontrar a Pepe Luis Segura su nuevo apoderado que le acompaño el resto de su carrera. También habló de las complicaciones de los toros que tenía que afrontar y de los percances que sufrió (17 en total), aunque dijo “los toros que más me han castigado fueron los de las ganaderías llamadas “comerciales” porque el toreo que se hacía era más de abandono y uno corría el riesgo de relajarse demasiado”.

Con respecto a las perspectivas de la Fiesta no se mostró muy optimista, sobre todo por el “animalismo imperante y la falsa hipocresía” y echó en falta “un poco de compromiso más por parte de las figuras actuales”. Pero siempre tiene la ilusión viva tanto que sigue muy vinculado al mundo del toro gracias a los alumnos de su escuela taurina que cuida y sigue con afecto y generosidad.

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