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REVISTA DE PRENSA: Tres avisos y una mansada

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El segundo toro de El Pilar intentó saltar al callejón en dos ocasiones

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

4 min lectura

“La bajada a los infiernos de David Mora”, por Sixto Naranjo (COPE.ES)

El calvario llegó después de dejar media estocada. Dieciocho descabellos me chivó el compi Emilio Martinez. Uno, dos y tres avisos cayeron. Sin remedio. El espectáculo de intentar apuntillarlo desde un burladero, para olvidar. No era la primera vez que se hacía, pero Agapito sólo hubo uno y éste los atronaba a la primera. Hay ciertos aspectos de la lidia en cuestiones estéticas que pueden ser motivo de cambio para su evolución. Para bien de todos. La bronca cayó después para David. Un año de su Puerta Grande. Tres desde que vertió su sangre y algo más en esta plaza. La dureza del toreo en el regreso a la cara amarga.

“Tres avisos para David Mora en San Isidro”, por Andrés Amorós (ABC)

Más de 600 kilos pesa el quinto, largo y alto, que sí humilla pero también flaquea. Repite pegajoso en la muleta de David Mora, que lo va metiendo, por la derecha, pero no se deja, por la izquierda. Con sólo un pinchazo hondo, intenta descabellar y falla repetidamente: tres avisos y el toro es apuntillado. Es un borrón que debe remediar en sus dos próximas actuaciones.

“David Mora se deja un toro vivo”, por Vicente Zabala de la Serna (EL MUNDO)

El apagón de David Mora empezó entonces. Complicado torear con su técnica viciada. Entre encogido el brazo y encorvado el cuerpo. No era igual la embestida a izquierdas. Seguía molestando el viento. De esos días en que a un torero le molesta todo. Incluso el vestido. A Mora se le atragantó, también, el acero. Un pinchazo hondo y la cerrazón de querer descabellar con la muerte tapada. Y el bruto entero. Dieciséis golpes de verduguillo con el reloj como espada de Damocles. Hasta que sonó el tercer aviso. 

“Fracaso para el olvido”, por Patricia Navarro (LA RAZÓN)

La gente no llegó a entrar en lo que ocurría en el ruedo y el descabello se alió a la contra. Tanto y con tan esperpéntico espectáculo que sonaron los temibles tres avisos y echaron el toro al corral. Lo intentó Mora de todas las maneras posibles, fuera de sí ante la presión del tendido. Era el quinto ya y cundía la decepción. 

“La fragilidad de David Mora”, por Juan Diego Madueño (EL ESPAÑOL)

El toro, Huracán, se vino arriba, dueño de la situación. Algunos muletazos morían antes de nacer. Creo que de salón es imposible torear así. Qué difícil debe ser. La situación daba la perspectiva suficiente para poner en valor aún más el milagro de Malagueño el año anterior. Metió la espada como pudo. Le bastó con un pinchazo hondo. Y se hizo de noche con el descabello. El presidente aguantó el tercer aviso todo lo posible hasta que fue insostenible. No descolgaba el de El Pilar. Son cosas que pasan: una lástima, en todos los sentidos. 

“Cinco verónicas y tres avisos”, Paco Aguado (EFE)

Dubitativo, a veces encogido, sin asentarse nunca sobre la arena y desplazando casi siempre hacia afuera las embestidas, Mora se dejó ir así la única oportunidad de triunfo que hubo en la corrida. Y no sólo eso sino que, igual de inseguro, se vio incapaz de dar en tierra con el animal después de un sinfín de golpes de descabello, dando tiempo a que sonaran los tres fatídicos avisos que mandaban a los corrales al de El Pilar, aunque finalmente el noble animal fuera apuntillado desde un burladero.

“A veces es cruel”, por Maribel Pérez (MUNDOTORO)

A veces el toreo tiene estas cosas. Cosas crueles. Duras. Amargas. Que duelen. Como que David Mora salga (y esté) vivo de milagro y que dos años después toque la gloria con sus manos y abra la Puerta Grande en el mismo ruedo. Cara y cruz de Las Ventas. Y que en este San Isidro y aún sin ser una buena tarde, por un asunto de un mal uso del descabello, o por una pura cuestión de mala fortuna, el público descargue su ira contra él. No descolgó el toro. Quinario con la cruceta. Tres avisos. Sin memoria Madrid. Y sin piedad, también.

“Plomiza tarde en Madrid”, por Íñigo Crespo (APLAUSOS)

Puso tesón David Mora frente al incómodo y deslucido quinto. El madrileño estuvo mucho tiempo delante del animal en una labor sin opciones y sin argumento. Se atascaron los aceros de muerte, primero la espada y luego el descabello hasta que sonaron los tres avisos.

“¡Qué asco de ganadería!”, por Marco Antonio Hierro (CULTURO)

Los tres avisos que escuchó David Mora con el quinto no pasan de anécdota triste en una tarde como la de hoy. Porque fallar con la cruceta a un toro sin descubrir le puede pasar al más pintado, y hablamos de un torero curtido con dos puertas grandes y cornalón aquí mismo. Un torero que había despachado casi sin despeinarse al mansurrón segundo, cuyo planeo en la tela le hubiera servido a David de haber tenido algo de raza

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