2ª FERIA DE SAN BLAS Y LA CANDELARIA
Fuente Ymbro se lleva un mano a mano sin sustancia en Valdemorillo
Borja Jiménez y Tomás Rufo firman tablas a una oreja en su duelo pese a que hubo materia prima para triunfar.

Oreja para Borja Jiménez y Tomás Rufo en su mano a mano en Valdemorillo
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El mano a mano entre el sevillano Borja Jiménez y el toledano Tomás Rufo celebrado este sábado en la plaza de Valdemorillo se cerró con un balance tan escueto como revelador: una oreja por coleta y una sensación generalizada de oportunidad desaprovechada. El duelo terminó en tablas, pero no por falta de toro, sino por la incapacidad de ambos espadas para elevar el pulso de una tarde que discurrió fría, espesa y muy por debajo del material lidiado. En términos deportivos: si esto fue el partido de ida, falta la vuelta en Valencia para desempatar una rivalidad que veremos si tiene tirón y argumentos más allá de estos dos festejos.
Ni siquiera el ambiente invernal, con la nieve rodeando el coso cubierto de la sierra madrileña, sirvió de excusa. El único calor que se percibió fue el artificial, mientras en el ruedo el toreo no terminó de arrancar ni de conectar con unos tendidos que asistieron a un enfrentamiento sin alma, sostenido casi en exclusiva por el comportamiento de varios toros con notables virtudes.
Abrió plaza un ejemplar de El Capea que confirmó, desde los primeros lances, la calidad del encaste Murube: humillado, con ritmo y una embestida franca y larga. Un toro propicio para una faena de mayor calado que la que finalmente construyó Borja Jiménez, voluntarioso pero sin el temple ni la profundidad que el animal reclamaba. Aun así, el premio llegó en forma de oreja, tan liviana como discutible a tenor de las posibilidades que quedaron sin explotar.
La actuación del sevillano fue perdiendo claridad conforme avanzó la tarde. El tercero, de Hermanos García Jiménez, mostró prontitud y repetición, pero el trasteo careció de continuidad, con altibajos constantes y una falta de limpieza que impidió tomar vuelo. Tampoco logró redimirse frente al quinto, un Fuente Ymbro de exigente casta. Hubo cierto amontonamiento y un intento final de cercanías, más desesperado que convincente, que acabó incluso con una voltereta. Tras ella, llegó lo más intenso y mandón de la faena de Borja. Pero todo se diluyó definitivamente con los errores a espadas.
Tomás Rufo tampoco consiguió dar sentido a su comparecencia, pese a una actitud participativa y a faenas de largo metraje que apenas suscitaron interés. El segundo, otro 'murube' con clase inicial de Carmen Lorenzo, terminó saliéndose de los engaños ante un trasteo falto de coherencia, especialmente por el pitón derecho, donde el toro acabó rajándose sin haber sido sometido.
La oreja del cuarto llegó con un toro de Fuente Ymbro que fue bravo de principio a fin, embistiendo con claridad y recorrido, resistiéndose incluso tras la estocada. Rufo se extendió en exceso, acumulando pases sin apretar ni obligar al animal, en una faena más basada en la cantidad que en el calidad. El trofeo terminó justificándose más por la duración que por la hondura del quehacer del toledano.
Con el sexto de García Jiménez, el único claramente deslucido del envío, tampoco hubo reacción. Rufo volvió a alargarse sin rumbo frente a un toro de movilidad desclasada que cerró una corrida que, por juego y presentación, ofreció argumentos de sobra para un resultado muy distinto.



