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Emilio de Justo mantiene la honra

El diestro extremeño sustituyó a Cayetano y volvió a dejar una grata imagen en Valladolid y sólo perdió el triunfo por la espada.

Larga a una mano de Emilio de Justo durante su actuación este jueves en Valladolid

 Larga a una mano de Emilio de Justo durante su actuación este jueves en Valladolid EFE

Juan García Tejedor | Valladolid

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 07 sep 2018

Después de la desmesurada y desigual novillada inaugural de Dolores Aguirre, fue un gusto para lo ojos ver los utreros santacolomeños de La Quinta lidiados este jueves en Villaseca. Conjunto entipado, de armónicas hechuras y homogénea presentación. Después, su juego resultó algo desigual.

Un dije de novillo fue el primero en sus reunidas carnes. Un animal que se dejó la vida en un puyazo tomado con bravura. Empujó abajo y recargó con clase en peto y se agarró perfectamente Agustín Panduro. Emotiva pelea de la que el novillo salió sangrando abundantemente. Se paró ya en el tercio de banderillas y llegó sin apenas opciones a la muleta de Ángel Jiménez. El sevillano no pudo ligar dos muletazos seguidos y vio como el novillo se echaba tras un pinchazo.

El segundo salió escupido del caballo cuando sintió la puya. Sin embargo, el de La Quinta rompió a bueno en el último tercio. Con ritmo y queriendo siempre coger la muleta por abajo. También fue fundamental el inicio de faena de un serio Jorge Isiegas. Abriéndole los caminos a base de un muñecazo final, fue dotando de largura a los muletazos. Tanto al natural primero como en redondo después, hubo mando y profundidad en el quehacer del aragonés. Y ese tranco ralentizado tan ‘asaltillado’ del novillo. Se tiró a matar con rectitud Isiegas, cobrando una estocada arriba y algo contraria que tumbó a su oponente. La oreja, de verdadera ley.

Otra pintura fue el cárdeno ‘franciscano’ que  hizo tercero. Un animal que cayó en manos de Adrien Salenc, que llegó hasta Villaseca con el bagaje de sus recientes triunfos en Bayona y Calasparra y rodeado de un buen puñado de aficionados franceses. El de La Quinta tuvo cierta nobleza pero le faltó fondo para desarrollarla. Salenc se mostró resolutivo y sabiendo tocar las teclas necesarias para sacar lo que tenía el novillo a base de toques sutiles y de ganarle siempre la acción. La ovación final recompensó el conjunto.

Otro cárdeno claro salió en cuarto lugar. Este  novillo exigió mucha firmeza a Jiménez. Se venía con todo pero había que llevarlo muy obligado ya que si no, tendía a quedarse por abajo. Cuando lo hizo así, el de La Quinta respondía mejor. Faena con altos y bajos que acabó con una estocada baja que tumbó al novillo.

El quinto fue el garbanzo negro del la novillada. También el más fuerte de hechuras. Manso y huidizo, no regaló ni una embestida potable a un Isiegas que intentó buscarle las vueltas en los terrenos de tablas. Pero ni con esas fue posible sacar algo en claro.

El sexto también bajó la nota media de la novillada por su descastada condición. Siembre buscando los adentros, Salenc sacó algún natural de mérito al tragar mucho las desclavadas embestidas de su oponente.


FICHA DEL FESTEJO 

Villaseca de la Sabra (Toledo), jueves 6 de septiembre de 2018. 2ª de Feria. Tres cuartos de plaza.

Novillos de La Quinta, bien presentados, de perfectas, armónicas y parejas hechuras. Parado el primero; de notable ritmo y clase el segundo; manejable pero sin fondo el tercero; exigente el encastado cuarto; rajados y deslucidos quinto y sexto.

Ángel Jiménez, silencio y silencio.

Jorge Isiegas, oreja y saludos por su cuenta.

Adrien Salenc, saludos y silencio.

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