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Doctor Val-Carreres: “En algún momento pensé que perdíamos a Mariano de la Viña”

El cirujano jefe de la plaza de Zaragoza explicó en El Albero los momentos de gran tensión que se vivieron tras la gravísima cornada del subalterno.

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 El cirujano jefe de la plaza de Zaragoza explicó en El Albero los momentos de gran tensión que se vivieron tras la gravísima cornada del subalterno.

Sixto Naranjo
@sixtonaranjo

Director de ‘El Albero'

Julio Martínez

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:28

Un milagro. Así podría calificarse la situación de Mariano de la Viña dos días después de la cornada de extrema gravedad que sufrió en la plaza de toros de Zaragoza. Las sabias manos de los cirujanos taurinos volvieron a obrar lo imposible. Rescatar de la parca al subalterno albaceteño que entró en la enfermería del coso zaragozano y devolverlo a la vida después de más de ocho horas de intervenciones quirúrgicas y tres paros cardíacos superados.

Un parte médico pavoroso que se hizo público el lunes y que daba a conocer todos los detalles de unas lesiones difícilmente compatibles con la vida pero que las experimentadas manos del doctor Carlos Val-Carreres y su equipo condujeron por la senda de la esperanza.  A dos cornadas"muy graves" tuvo que hacer frente el equipo médico. Una de 27 centímetros en la ingle derecha que arrancó la femoral y otra de 22 centímetros en el glúteo

El cirujano jefe del coso de La Misericordia pasó esta semana por El Albero para explicar que “la realidad es que el herido está mejor que ayer. Está más estable, tiene muy buen pulso arterial, buena circulación de retorno en la pierna afectada y se la ha podido retirar un drenaje que se le colocó para poder operarle”,

El veterano galeno, sobre la evolución del subalterno, relató que “las heridas vasculares tienen personalidad propia. Pero una vez que se logra vencer el contratiempo de la pérdida de sangre, la evolución afortunadamente es más agradecida si no hay complicaciones, que puede haberlas”.

“Cuando entró en la enfermería, lo hizo con un cuadro cataclísmico”

Pese a todos los condicionantes negativos que tuvo el brutal percance de Mariano de la Viña, el doctor contó en COPE que “hubo decisiones vitales para salvarle la vida. La primera, que fue llevado a la enfermería en muy poco espacio de tiempo, y eso es muy importante. También que los anestesistas tuvieron una labor inicial y final crucial. Nunca perdimos el control de la situación en unas circunstancias tan adversas. Una vez reducidas las hemorragias en un tiempo récord, con las venas aorta y cava inferior controladas, se pudo acometer lo que necesitaba el herido

Y es que pese a los momentos de gran tensión que se vivieron en la enfermería del coso zaragozano, el doctor Val-Carreres desveló en El Albero cómo ya tenían pensadas soluciones para situaciones como la vivida con Mariano de la Viña. “Con el conserje de la plaza de toros estuve hablando este verano para tener activado un protocolo por si un día hubiese una hemorragia cataclísmica como ésta. Creamos una especie de sistema de compresión abdominal alto que nos permitiese controlar las hemorragias y poder moverte para quitarle el traje de luces. Si no hubiese funcionado, era un enfermo que se moría. El otro día pensé en algún momento que perdíamos a Mariano de la Viña”.

“Cuando entró no sabía si entraba un ser humano todavía o era otra situación distinta”

Y es que Carlos Val-Carreres cuenta con un currículum de grandes 'milagros' en su amplia trayectoria al frente del equipo médico de La Misericordia. El doctor recordó las de “Juan Ramos en 1989 cuando sufrió la rotura de la vena iliaca externa en la misma puerta de la enfermería. Si sucede en el otro extremo de la plaza, hubiese sido intratable. Unos años antes, también otra a Sebastián Palomo Linares en el pecho, la gravísima a Ortega Cano, la última de Juan José Padilla... Si hubiese un cuadro de honor de percances graves, el de Mariano de la Viña también entra ahí”.

La madrugada del domingo al lunes, cada trasiego con el enfermo del quirófano a radiología intervencionista, de ahí al escáner, después del escáner a la UCI... era un auténtico Via Crucis por el estado del herido. Aunque finalmente todo salió bien gracias a Dios”, concluyó reconociendo el doctor Val-Carreres.

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