1ª FERIA DE PASCUA
Alejandro Talavante deslumbra en Arles y abre la Puerta Grande
El extremeño corta dos orejas tras una gran actuación ante un buen toro de Garcigrande. Tarde de contrastes para Manzanares y Marco Pérez

Alejandro Talavante, durante su actuación este sábado en Arles
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El torero Alejandro Talavante ha dado una nueva dimensión a su toreo en Arles, donde ha abierto la primera Puerta Grande de la Feria de Pascua. El extremeño ha mostrado un toreo de mayor aplomo y hondura, que le ha valido para cortar dos orejas al quinto toro de la tarde. El triunfo llegó frente a una corrida de Garcigrande que ofreció nobleza y clase, destacando también la actuación de Manzanares, que cortó una oreja, mientras que el infortunio se cebó con el joven Marco Pérez, según informa Mundotoro.com.
La cumbre de la tarde llegó con el quinto, un toro con clase al que Talavante toreó con las yemas de los dedos. El diestro apostó por su oponente en una faena llena de corazón e inteligencia que fue creciendo en intensidad, combinando clase y ajuste hasta meterse al público en el bolsillo. La estocada entera fue la rúbrica perfecta a una soberbia y torera actuación, que le aseguró el triunfo rotundo con las dos orejas.
Previamente, con el segundo de la tarde, Talavante ya había firmado una labor de altísimo nivel. Inició con una magnífica serie en redondo de rodillas que puso en pie el Coliseo de Arles. Toreó a cámara lenta al noble ejemplar de Garcigrande, brillando especialmente con la mano izquierda en una faena señorial y de mimo exquisito. Sin embargo, dos pinchazos previos a la estocada le privaron de un premio mayor, quedando su labor en una ovación tras aviso.
José María Manzanares entendió a la perfección al primero de la tarde, un toro de Garcigrande que fue a más. El alicantino firmó una faena marca de la casa, caracterizada por su elegancia, buen trazo y prestancia. Su labor, desarrollada con mucha naturalidad, fue rematada con una buena estocada que le valió para cortar la primera oreja de la corrida.
Con el cuarto, un animal de noble condición, Manzanares volvió a derrochar armonía y gusto, toreando con estética y elegancia sobre ambas manos. Fue una faena de seda que también culminó con una gran estocada, pero la tardanza del toro en caer enfrió el ambiente y, tras sonar dos avisos, todo quedó en una ovación de reconocimiento.
La mala suerte acompañó a Marco Pérez. El tercer toro se lastimó y fue devuelto, y el sobrero que salió en su lugar también se partió una mano. Finalmente, lidió un toro de José Cruz con el que el salmantino se mostró dispuesto y templado, ligando series de acento clásico en una faena comprometida en la que llegó a ser volteado. Falló con el acero y, tras dos avisos, perdió la posibilidad de cortar una oreja.
Tampoco tuvo opciones con el último, un ejemplar deslucido de Blohorn falto de clase y entrega. A pesar de las dificultades, Marco Pérez se mantuvo firme y solvente, exprimiendo las embestidas de su oponente en una actuación de mucha entrega y corazón que no encontró recompensa.
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