Ana Isabel Lorenzo, redera: "Mi trabajo se está perdiendo; es un oficio bonito y artesanal. Somos un eslabón importante de la cadena"
Desde los faros hasta los quioscos, pasando por los muelles, profesiones artesanales y esenciales luchan por su supervivencia ante la falta de relevo generacional

Descubrimos en 'Herrera en COPE' qué oficios están en peligro de extinción en España
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Oficios que durante generaciones han pasado de padres a hijos se encuentran hoy en peligro de extinción. El programa 'Herrera en COPE' ha analizado la situación de varias de estas profesiones que, por el desarrollo tecnológico o la falta de interés de los jóvenes, ven su futuro amenazado. El caso de las rederas, como Ana Isabel Lorenzo, es uno de los más paradigmáticos, pero no es el único.
Ana Isabel Lorenzo es redera en el muelle, donde cada día repara, cose y reconstruye redes. Un trabajo artesanal, casi invisible, pero fundamental para la pesca. "Es un sitio muy bonito, es artesanal, pero es algo que además es muy desconocido, y la verdad es que es una pena que que se pierda", lamenta. Ella misma subraya la importancia de su labor en la cadena productiva: "somos una cadena [...] es un eslabón bastante importante de la cadena".
Si no hay redes para quien haga las redes para pescar, no hay pescado"
Redera
El oficio de redera, a pesar de ser vital, está muy poco reconocido y sus cifras son alarmantes. En 2010 se estimaba que había 763 rederas en toda España, pero en poco más de una década, la profesión ha perdido a más de la mitad de sus trabajadoras. Al igual que otros oficios tradicionales, se enfrenta a un problema que va más allá del esfuerzo físico: la falta de relevo.
La falta de relevo generacional
Ana Isabel Lorenzo tiene una teoría sobre el desinterés de las nuevas generaciones. "Yo creo que que los jóvenes no se interesan, sobre todo porque cuando los puertos tienen mayor actividad, que es cuando se suele ver a los rederos, es justo cuando los jóvenes están en el colegio", explica. Esta falta de visibilidad dificulta que surjan nuevas vocaciones, por lo que considera clave difundir el oficio. "Si no se les da la oportunidad de conocerlo, es normal que quieran tener la profesión de que es lo que se ve", concluye.

Redes de pesca en una imagen de archivo
Ante este panorama, Ana Isabel propone diversificar el oficio y explorar nuevas vías de negocio. Apuesta por darle un segundo uso a las redes que ya no son útiles para la pesca, creando artesanías como "pulseras, collares, pendientes, cortinas". Esta iniciativa no solo ofrece una alternativa económica, sino que también promueve la economía circular al "reciclar este desecho que sería, ¿no? Darle cabida".
El farero, otro oficio en la cuerda floja
La historia de las rederas tiene un paralelismo en la de los fareros. Javier Pérez lleva 39 años en un oficio que ha cambiado radicalmente. De los 200 faros operativos que hay en España, solo 25 están habitados. Los fareros han pasado a ser "técnicos de señales marítimas" que ya no viven en los faros y deben recorrer muchos kilómetros. "No es la vida de farero que que normalmente tenemos realizada", afirma Javier, quien también advierte que el aislamiento "pasa mucha factura".

Fotografía recurso de un farero en una imagen de archivo
A pesar de que los barcos cuentan hoy con GPS y avanzados sistemas de navegación, los propios capitanes de barco siguen considerando esencial la figura del faro. Javier Pérez lo confirma tras consultarlo con ellos: "A pesar de eso, te dicen que la referencia visual del del faro es lo que más tranquilidad les da".
En la ciudad, la crisis también ha afectado a negocios tan tradicionales como los quioscos. A principios de siglo había más de 20.000 en España; hoy no superan los 4.000. Miguel, propietario de un quiosco en el barrio de Salamanca de Madrid, es un ejemplo de adaptación. Ante la caída de ventas de prensa, decidió transformar su negocio. "A esto hay que innovar, podemos caer en el en el derrotismo, buscar nuevas alternativas, buscar nuevas propuestas", asegura.
Su solución ha sido convertir el quiosco en un punto de encuentro cultural, organizando firmas de libros "todos los fines de semana con autores, novelistas, ensayistas de primer nivel". Además, utiliza las redes sociales, a través de su cuenta de Instagram 'kioskalia', como un "canal para difundir estos eventos" y conectar con nuevos públicos. Farero, redera y quiosquero, tres oficios con un mismo desafío: adaptarse a un mundo que cambia a gran velocidad para no desaparecer.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



