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El viñedo en La Mancha, factor clave de sostenibilidad en la conservación del territorio y el Medio Ambiente

Ante la amenaza del cambio climático, la vid es uno de los cultivos determinantes para la supervivencia ambiental para el hábitat manchego

El viñedo en La Mancha, factor clave de sostenibilidad en la conservación del territorio y el Medio Ambiente

Luis Martinez

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17:59

Castilla-La Mancha dispone de algo menos de la mitad del viñedo de España (aproximadamente 444.000 hectáreas en 2018 de un total de unas 960.000 en toda España), concentrándose en la Zona de Producción La Mancha casi 300.000 hectáreas (unas 155.000 inscritas en la Denominación de Origen).

Viñedos que colorean los campos en diferentes tonalidades cromáticas por estaciones del año, conformando un mar verde que es el verdadero pulmón manchego, una tierra árida cuyo nombre parece provenir del árabe “Manxa o Al-Mansha”, que significa “tierra sin agua”.

Importancia del viñedo

El viñedo es el sostén básico para el medio ambiente en La Mancha con un papel fundamental en la custodia y protección del territorio. De un lado, ejerce a nivel edafológico una misión vital sobre los suelos, evitando la desertización de los mismos.

Su cubierta vegetal y su asentamiento con sustento en las raíces impiden los efectos devastadores de la escorrentía provocados por las lluvias torrenciales.

Por el otro, contribuye en parte a enriquecer la materia orgánica de los suelos (picado de sarmientos y caída de pámpanas), además de otros factores de conservación en el paraguas de protección que fomentan como eslabón del hábitat para otras especies botánicas y animales.

En zonas como La Mancha que presentan un clima estepario en un régimen pluviométrico que oscila entre los 300 y los 400 mm, la vid se presenta como una de las pocas opciones sostenibles a niveles hídricos.

Se trata además de una planta capaz de soportar los rigores térmicos del invierno y las altas temperaturas del verano en el interior de la submeseta peninsular, de naturaleza mediterránea pero fuertemente continentalizado por su lejanía del mar.

Aprovechamiento total de la materia prima y hasta de la planta

Obtenido en un proceso de elaboración natural, la industria vitivinícola acude a la vid y su fruto con diferentes modelos de optimización para la rentabilización de la uva.

Con rendimientos controlados, producciones medias bajas, y una orientación hacia la calidad, la pertenencia a la Denominación de Origen y la producción de vinos al amparo de este sello aporta un plus que abandera la calidad diferenciada como sello de garantía para el consumidor.

Otros destinos de la uva

Pero además, de la uva se pueden obtener otros subproductos con interés económico (alcoholes vínicos), que contribuyen a minimizar los residuos generados, que son mínimos y se tratan en depuradoras (productos de limpieza utilizados en bodega para mantener la higiene).

De la uva se aprovecha todo sea cual sea su destino (vinos de calidad, vinos básicos, mostos o zumos de uva o destilados, obtenidos también a partir de hollejos y orujos).

Además, la parte sobrante se utiliza para abonos y, a veces, el aceite de las pepitas también para realización de cremas y productos de la industria de la estética, e incluso derivados de la uva también están presentes en la industria farmacéutica por sus beneficios para la salud (resveratrol).

La vid como combustible

Pero la uva no es lo único susceptible de ser aprovechado. Como cultivo leñoso, en temporadas invernales, resultantes de las labores de poda, resultan también interesantes los diferentes recursos energéticos que ofrece la vid como alternativa posible a los combustibles fósiles.

La respuesta está en las cepas y en los sarmientos, con los que a lo largo de siglos se han realizado gavillas para calentarse en fuegos y hasta sistemas de calefacción con origen romano (glorias).

Ahora es más frecuente que se transformen en virutas que sirve como combustible para las calderas de pelets, cuya combustión emite menores cantidades de CO2 y por tanto son menos contaminantes. A veces, también se pica en la propia tierra y en este caso ni siquiera es necesario quemarlos.

El viñedo en La Mancha, factor clave de sostenibilidad en la conservación del territorio y el Medio Ambiente

Luis Martinez

Excelente balance de la vendimia

Tras iniciarse la recogida de la uva a mediados del mes de agosto, no sin cierto temor e inquietud a los contagios y brotes, desde la Denominación de Origen La Mancha realizan un “balance positivo desde la normalidad con la que se ha vendimiado”.

Aunque las previsiones técnicas a mediados del verano auguraban una cosecha generosa en proporciones, finalmente las cantidades de incremento se han movido en cifras superiores en torno al 25 % con respecto a la campaña de 2019, si bien ésta fue una campaña muy corta con respecto a un año normal.

Desde el sector cooperativo, que es el que más uva recolecta en la Zona de Producción La Mancha, su Presidente nacional y autonómico, Ángel Villafranca, también “ha querido subrayar el buen funcionamiento de las medidas COVID en bodegas y cooperativas para el normal desarrollo de la vendimia”.

Cerrado el ciclo biológico de la vid y realizado el balance de vendimia es el turno para las tareas en las bodegas donde se trabaja en la elaboración y próximo embotellado de los vinos con Denominación de Origen La Mancha.

En este sentido, tras el buen balance de vendimia las expectativas están puestas en mercados como el asiático, donde se espera que la gradual recuperación económica del gigante chino, (principal consumidor de los vinos DO La Mancha con 7.245.540 botellas en 2019) pueda reactivar la demanda del consumo exterior para los vinos de La Mancha.

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