Invader, 77 ciudades invadidas y el juego artístico continúa

El mítico videojuego de los años 70, “Space Invaders”, se expande por todo el mundo

Invader, 77 ciudades invadidas y el juego artístico continúa

 

Carmen Labayen
@carmenlabayen

Jefa de Sociedad, Nuevas Tecnologías y Casa Real en COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 18:32

No pasa una semana sin invasión, sin que sus icónicos y coloridos marcianos de cerámica inspirados en el mítico videojuego de los años 70 “Space Invaders” se expandan por todo el mundo. Uno de ellos, fabricado con azulejos negros y azules y con el que apareció como tantas otras de sus creaciones en las calles de Viena, acaba de subastarse por la friolera cantidad de 365.000 euros en París. (https://www.artcurial.com/fr/lot-invader-francais-ne-en-1969-vienna-2008-carreaux-de-ceramique-sur-deux-panneaux-assembles-3915). Trabaja con el pseudónimo de Invader y, como su amigo Banksy, quiere permanecer en el anonimato.

Pese a no querer que se dé a conocer su identidad y a ser en esencia un artista callejero, lleva años colaborando con instituciones y museos, entre ellos, el Musée en Herbe de París, centrado en un público familiar. Su fundadora y directora artística es Sylvie Girardet, que le conoce en persona tras llamarle para montar una exposición que visitaron 120.000 personas hace dos años bajo el título “Hello my game is....”.

Girardet explica a COPE que ese anonimato “forma parte de su personaje” y le describe como un artista genial y único que “lleva 20 años invadiendo el mundo y tiene obras en la Estación Espacial Internacional y en el fondo de los océanos”. Cada marciano colocado en una calle del mundo suma entre 10 y 100 puntos a una puntuación total que crece sin parar. Si el proyecto es especial como el que propulsó a uno de sus marcianos a la estratosfera automáticamente se añade 1.000 puntos.

Gracias a esta iniciativa que filmó con una cámara, fue contacto por la Agencia Espacial Europea y por eso sus marcianitos acabaron llegando a la Estación Espacial Internacional. Y es que según Girardet, “siempre está innovando y cuando se le pregunta cuál va a ser su próxima etapa, responde que por qué no la luna, para él no hay límites”.

Sus marcianos, plantas y hasta una gitana pixelada en Málaga se pueden ver en 77 ciudades de todo el mundo en los cinco continentes. Cada obra es diferente y tiene un alias firmado y certificado que es el que realmente vende, nunca lo que vemos en la calle. De eso vive y también de encargos, pero el 99 por ciento de su obra son instalaciones callejeras ilegales que instala de noche en solitario o en equipo y con diferentes técnicas.

Para quienes no pueden comprarlas sus recetas son fáciles, en su web, https://www.space-invaders.com, explica el tipo de cerámica que puedes adquirir para replicarlas y en su tienda del Espacio, en estos momentos fuera de servicio, vende un “kit invasor” con una decisión limitada de sus marcianos invasores. Todo menos tratar de desmontar la obra original invendible al no tener su firma. Invader también publica libros y trabaja con cubos Rubik, dirigen películas, crea esculturas e instalaciones, fabrica zapatillas de deporte que dejan huella en el suelo y ha creado también una aplicación para móviles. Su objetivo último es sorprender y la invasión continúa.

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