Gabi Pérez, meteorólogo: "Las predicciones tienen un margen de error o incertidumbre; a veces fallan porque la atmósfera es un sistema caótico y complejo"

El experto desgrana más detalles de una parte de la meteorología que no todos conocen y abre un debate: ¿qué es mejor la observación o la predicción?

El Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Emergencias, ha declarado la alerta por fenómenos costeros en el archipiélago

EFE

El Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Emergencias, ha declarado la alerta por fenómenos costeros en el archipiélago

Paola Albaladejo

Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Cuando miramos la previsión del tiempo y no se cumple, la pregunta surge casi de inmediato: ¿qué es más fiable, lo que dicen los modelos o lo que vemos en la realidad? El meteorólogo Gabi Pérez, conocido en redes como @meteowhizz, lo explica de forma clara en uno de sus últimos vídeos divulgativos.

En meteorología existen dos grandes pilares. Por un lado, los modelos meteorológicos, que generan predicciones a partir de complejos cálculos matemáticos. Por otro, las observaciones reales, obtenidas mediante radares, satélites o estaciones meteorológicas automáticas repartidas por el territorio.

El problema es que las predicciones nunca son exactas al cien por cien. “Todas tienen un margen de error o incertidumbre”, recuerda Pérez, y ese margen aumenta cuanto más lejos se mira en el tiempo. A veces los modelos aciertan con mucha precisión; otras, fallan. 

Una mujer pasea con su perro en una urbanización en Alpedrete en el que la borrasca Kristin deja nieve en la región de Madrid

EFE

Una mujer pasea con su perro en una urbanización en Alpedrete en el que la borrasca Kristin deja nieve en la región de Madrid

La razón es sencilla y a la vez compleja: la atmósfera es un sistema caótico, extremadamente sensible a pequeños cambios.

¿QUÉ ES MEJOR: PREDICCIÓN U OBSERVACIÓN EN LA METEOROLOGÍA?

Por eso, el meteorólogo insiste en que la mejor forma de analizar el tiempo no es elegir entre predicción u observación, sino combinar ambas, dando siempre prioridad a lo que ya está ocurriendo. “La observación es lo real, lo medido”, subraya. Las previsiones sirven como guía, pero deben ajustarse continuamente según evoluciona la situación atmosférica.

Además, las observaciones cumplen otra función clave: verificar si los modelos están funcionando bien. En su explicación, Gabi Pérez muestra un ejemplo muy ilustrativo: una gráfica donde se compara la altura del oleaje observada con la prevista por un modelo. En las últimas horas, la diferencia entre ambas llega a ser de casi un metro, una variación nada despreciable en el estado del mar.

El mensaje final es claro: confiar ciegamente en una predicción sin mirar lo que está pasando en tiempo real puede llevar a errores. En meteorología, observar, contrastar y actualizar es tan importante como prever.

Este principio se aplica directamente a situaciones como la actual, con la borrasca Kristin afectando a casi toda la península. Aunque los modelos meteorológicos anticiparon su llegada, la intensidad y localización exacta de las nevadas o las rachas de viento pueden presentar variaciones significativas respecto a lo previsto. Por ello, la información actualizada sobre el estado de las carreteras o los avisos de las autoridades locales, basados en la observación directa, prevalece sobre cualquier pronóstico previo.

La gestión de la borrasca Kristin, que provocó el corte de más de 170 carreteras y la suspensión de clases en varias comunidades, es un claro ejemplo de esta dinámica. Las autoridades y los servicios de emergencia no solo se basan en las predicciones, sino que ajustan sus decisiones minuto a minuto en función de los datos observados sobre el terreno, como el espesor de la nieve o la velocidad real del viento, que en puntos como Almería ha activado la alerta roja. Esta combinación es la que permite dar una respuesta eficaz ante los efectos de un temporal de gran magnitud.

Visto en ABC

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