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Descubren un posible nuevo tratamiento contra la infección mortal posterior al trasplante

Europa Press

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:21

Científicos de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, han descubierto un posible nuevo tratamiento para proteger a los pacientes inmunodeprimidos del citomegalovirus humano (CMV). Su estudio muestra que ciertos inhibidores epigenéticos exponen y ayudan a destruir las infecciones latentes por este virus, que a menudo se reactivan para causar enfermedades graves y la muerte en estos grupos vulnerables, y supone una esperanza a los pacientes trasplantados.

Alrededor del 95% de las personas están infectadas con citomegalovirus humano, que puede permanecer latente en nuestros glóbulos blancos durante décadas y, si se reactiva en un individuo sano, no suele causar síntomas. Pero, para las personas inmunodeprimidas, la reactivación puede ser devastadora.

Se ha identificado la reactivación del CMV en pacientes con COVID-19, aunque los científicos aún no comprenden la relación entre los dos virus. La reactivación o reinfección en los receptores de trasplantes puede provocar una enfermedad grave, incluido el rechazo de órganos y, en algunos casos, la muerte.

Cada año se realizan más de 200.000 trasplantes de riñón, pulmón y células madre en todo el mundo y la reactivación del CMV se produce en más de la mitad de estos casos. Por razones que los científicos aún no comprenden por completo, los inmunosupresores parecen estimular la reactivación del virus y comprometer la capacidad del paciente para combatirlo. No existe una vacuna eficaz contra el HMV y las terapias antivirales a menudo resultan ineficaces o perjudiciales.

Ahora, un equipo de la Facultad de Medicina Clínica de la Universidad de Cambridge ha identificado un tipo de fármaco y una estrategia de tratamiento que podrían reducir drásticamente estos devastadores eventos de reactivación.

El estudio describe cómo los científicos expusieron muestras de sangre infectadas por HCMV a una amplia gama de inhibidores epigenéticos, medicamentos ampliamente utilizados en el tratamiento del cáncer, con la esperanza de que el virus latente produzca proteínas o antígenos dirigibles que son visibles para nuestro sistema inmunológico.

Descubrieron que un grupo particular de estos medicamentos, los 'inhibidores de bromodominio', reactivaron con éxito el virus al obligarlo a convertir sus instrucciones genéticas ocultas en proteínas. Esto permitió que las células T en las muestras de sangre se dirigieran y mataran a estas células infectadas previamente indetectables.

El estudio es el primero en identificar la participación de las proteínas de bromodominio del huésped humano (BRD) en la regulación de la latencia y reactivación del CMV, pero también propone una nueva estrategia de tratamiento de "choque y muerte" para proteger a los pacientes trasplantados.

El autor principal, el doctor Ian Groves, explica que estan buscando "purgar el reservorio viral del paciente antes de que ingrese al quirófano y antes de que comience a tomar inmunosupresores, cuando se vuelva extremadamente vulnerable a la reactivación del virus. En otras palabras, estamos proponiendo un ataque preventivo", resumen.

"Antes del trasplante, muchos pacientes tendrán un sistema inmunológico relativamente saludable, por lo que cuando el virus coloca su cabeza sobre el parapeto, su cubierta se rompe y el sistema inmunológico lo verá y matará las células en las que se ha estado escondiendo. Idealmente, los donantes también se trataría para evitar volver a infectar a los destinatarios", explica.

Hay fármacos similares en ensayos clínicos de fase 1-3 en todo el mundo para otros usos previstos, principalmente en el tratamiento de cánceres, pero también en enfermedades cardiovasculares relacionadas con la diabetes tipo 2.

El doctor Groves resalta que "este sería el primer tipo de tratamiento para reducir los niveles de infección por CMV antes del trasplante para reducir las posibilidades de reactivación del virus durante la inmunosupresión después del trasplante. Nuestros hallazgos podrían llevar a que se salven miles de vidas cada año", destaca.

"Además del terrible sufrimiento humano que causa este virus, el tratamiento de sus efectos se suma enormemente a los altos costos ya incurridos por el trasplante --continúa--. Es un problema realmente serio para los servicios de salud en las naciones ricas y uno desesperado en los países en desarrollo. Nuestros hallazgos ofrecen una oportunidad para transformar esta horrible situación".

El estudio se basa en más de 25 años de investigación exhaustiva sobre la biología molecular del CMV y sus tácticas de evasión inmunológica (financiadas por el Medical Research Council). Los investigadores esperan que su estudio eventualmente pueda ayudar a los médicos a combatir el CMV en otros frentes, incluso en la atención de maternidad y neonatal.

El CMV afecta al menos al 1% de todos los nacidos vivos en los países desarrollados y a muchos más en los países en desarrollo. Estos niños pueden quedar con daño cerebral y pérdida de audición, pero las infecciones congénitas durante el embarazo también pueden provocar un aborto espontáneo.

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