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El engaño de Franco sobre la muerte de Primo de Rivera: "Cuando vuelva José Antonio"

José Antonio Primo de Rivera fue fusilado el 20 de noviembre de 1936. Una decisión de la que Franco tuvo pleno conocimiento y que mantuvo en secreto durante dos años

El engaño de Franco sobre la muerte de Primo de Rivera: Cuando vuelva José Antonio

José Antonio Primo de Rivera (izquierda) y Francisco Franco (derecha)

Redactor de COPE.es

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 19 feb 2021

El fundador de La Falange, José Antonio Primo de Rivera, fue fusilado el 20 de noviembre del año 1936 en el patio número cinco de la enfermería de la prisión de Alicante, en plena Guerra Civil, después de haber sido juzgado y condenado en el ámbito castrense por un delito de rebelión militar.

Al cabo de varios días, la novia de Primo de Rivera, María Santos Kant, quiso dirigirse a Franco a través de una sencilla misiva. La carta decía así:

"Mi general: soy la novia de José Antonio. Prefiero darle esta explicación escueta, con la sobriedad que él ha impuesto a su Falange, porque creo que ella excluye comentarios de lo que están siendo para mí estos meses en que se han dicho y hecho sobre José todas las suposiciones y se han dado las noticias más contradictorias..."

La novia de Primo de Rivera clamaba así a la espera de una confirmación de su muerte. La respuesta de Franco llegó una semana después. Así lo relata Joan María Thomàs en su biografía 'José Antonio y la República'. La respuesta era sencilla y críptica:

"Distinguida Srta. El Sr. General Franco me encarga manifieste a Vd. que recibió su carta del actual referente al Sr. Primo de Rivera. El Sr. general no sabe nada directamente relativo a la suerte de dicho señor, porque las emisoras rojas aseguran haberlo fusilado y no es creíble lo digan sin que ello sea verdad, pues el mentir en este asunto no tendría para ellos utilidad. Sintiendo no poderle dar mejores noticias, usted disponga de su affmo..."

El engaño de Franco sobre la muerte de Primo de Rivera: Cuando vuelva José Antonio

Francisco Franco en el primer Desfile de la Victoria, 15 de mayo de 1939.Agencia EFE

Una información que no se había dado en el bando nacional porque Franco había optado por ocultarla hasta el día 18 de julio de 1938, el día que se cumplieron dos años del fallido golpe de Estado que se saldó con el comienzo de la Guerra Civil. Sí era una hipótesis que corrió como la pólvora entre el bando republicano. Los nacionales no quisieron darse por enterados.

Dos años ocultando su muerte

Franco recibió la noticia del asesinato de Primo de Rivera el mismo día que tuvo lugar. El mismo 20 de noviembre de 1936, el Francisco Franco ya contaba con aquella información. Tanto él como el jefe de la junta del mando provisional del partido, Manuel Hedilla.

Es más, durante aquellos dos años se intentó evitar recurrir al famoso lema falangista "¡Presente!" —empleado en honor de todos aquellos caídos durante la guerra— por el de "José Antonio, ¡ausente!", con la esperanza de que Primo de Rivera volviera. Así lo hizo su íntimo amigo y diplomático, Agustín de Foxá, que se alargó durante años. Durante aquellos dos años, los falangistas no hacían otra cosa más que repetir "Cuando vuelva José Antonio", con la esperanza de que su camarada volviera próximamente.

El engaño de Franco sobre la muerte de Primo de Rivera: Cuando vuelva José Antonio

José Antonio Primo de Rivera (de pie), 12 de noviembre de 1935.Díaz CasariegoAgencia EFE

Este hecho no solo sirve para desvelar la auténtica identidad de una de las amantes de Primo de Rivera, M.S. Kant, sino también el desprecio mutuo que existía entre los líderes españoles en aquel momento de la historia. Franco siempre se había identificado más con la derecha de la CEDA más que con la Falange de José Antonio, otro de los motivos por los que los roces entre el uno y el otro eran tan evidentes. Incluso hay revelaciones, como la que hace el autor José María Zavala en su obra 'Las últimas horas de José Antonio' que "Franco sabía perfectamente la carnicería perpetrada con José Antonio". De hecho, el autor recoge que la orden para fusilarle fue premeditada. "Los disparos se efectuaron a capricho" y de forma reiterada "a apenas tres metros de distancia".

Junto a Primo de Rivera también fueron ejecutados dos falangistas y dos raquetés —pertenecientes a una organización paramilitar carlista que luchó en favor del bando sublevado— de la localidad de Novelda, en Alicante.

Es decir, el fusilamiento de Primo de Rivera no solo fue premeditado, sino que Franco tenía conocimiento del mismo. Eran consciente de lo que iba a ocurrir aquel 20 de noviembre en Alicante y no hizo nada por impedirlo.

¿Por qué quería Franco ocultar la muerte de Primo de Rivera?

La respuesta no está clarificada y aún son muchas dudas en el aire. Sin embargo, y además del desprecio que había entre ambos, se cree que era un esfuerzo para desmovilizar los posibles reclutamientos de los voluntarios falangistas en el frente —así lo recoge J.M. Thomàs—. El asesinato de José Antonio no era una buena noticia para Azaña ni tampoco para Largo Caballero.

La idea en aquellos momentos era sacar de la escena al líder falangista. Otro de los motivos queda recogido por J.M. Zavala, que opina que se trata de un episodio que quedó silenciado durante toda la dictadura franquista porque "fue un hecho desagradable, tan luctuoso, que no se le quiso dar pábulo".

El engaño de Franco sobre la muerte de Primo de Rivera: Cuando vuelva José Antonio

El ataud que contiene los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera, custodiado por miembros de la Falange, 2 de diciembre de 1939.Miguel CortésAgencia EFE

Después de dos años esperando la confirmación oficial, y tras conocerse la noticia, los sublevados esperaron pacientemente a que terminara la guerra para poder trasladar el cadáver de Primo de Rivera desde Alicante hasta El Escorial. De hecho, aún a día de hoy, el cuerpo de José Antonio descansa en el Valle de los Caídos.

A diferencia de Francisco Franco, sus restos permanecen allí porque es considerado "una víctima", según la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que ya traslado hace algunos meses que no hay previsión de trasladar la ubicación de los restos. En otras palabras, el fundador de La Falange forma parte de las 33.000 víctimas del conflicto bélico que se encuentran en el Valle de los Caídos.

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Lonja del Monasterio de El escorial a la llegada del cortejo fúnebre que traslada los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera, 2 de diciembre de 1939.Miguel CortésAgencia EFE

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