7 de cada diez productos de supermercado tienen una buena composicion nutricional
¿Son los procesados y ultra procesados el enemigo de una dieta saludable?
Más que la transformación de los productos, los expertos insisten en que lo más importante para nuestra salud son los nutrientes y las calorías que nos aportan los alimentos que comemos, la cantidad y la velocidad con la que los ingerimos

Crónica Carmen Labayen sobre el impacto de lo que comemos en nuestra salud
Publicado el - Actualizado
4 min lectura0:39 min escucha
El debate sobre los alimentos procesados y ultraprocesados está sobre la mesa, pero ¿son realmente el enemigo de una dieta saludable? Para Carlota Martínez, responsable de nutrición y salud de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), el foco no debe ponerse en la transformación del alimento, sino en su composición. Según la experta, factores como la densidad energética, la combinación de macronutrientes —como azúcar, sal y grasa—, la velocidad de consumo influida por la textura, y la variabilidad individual son los que realmente impactan en la ingesta y, por tanto, en la salud.
La industria, parte de la solución
Lejos de ser el problema, la industria alimentaria se posiciona como parte de la solución. Martínez asegura que, a través de la transformación de los alimentos, se pueden modular esas variables para mejorar la salud de los consumidores. Una de las herramientas clave es la reformulación de productos. "Tienes a día de hoy una serie de productos en el mercado que a lo mejor son más bajos en sal, más bajos en azúcar, más bajos en grasa", explica. Estos cambios, que la industria lleva implementando desde hace más de veinte años para favorecer una mejora de la calidad alimentaria, influyen positivamente en nuestra salud.
Pero la innovación no se detiene ahí. La experta señala otras estrategias, como modular las texturas para que los alimentos sean "un poquito más difíciles de masticar" y así ralentizar la velocidad de ingesta y, con ello, las calorías totales de lo que comemos. Otra línea de trabajo es bajar la densidad energética, por ejemplo, añadiendo volumen con aire o agua para que un alimento llene igual pero con menor valor energético. "Con la transformación podemos hacer grandes cosas que a lo mejor en casa no podríamos hacer", subraya Martínez.
Los alimentos transformados pueden jugar un papel importante, porque te van a facilitar bastante determinadas selecciones y determinadas preparaciones"
Responsable de Nutrición y Salud de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB)
Este compromiso, asegura, responde tanto a una demanda del consumidor como a una iniciativa propia del sector. "Dentro de los compromisos que tienen las empresas fabricantes, uno de ellos y uno de los que son más importantes, no solamente es la parte de sostenibilidad, sino la parte del compromiso con la salud de los consumidores", afirma la nutricionista. Algo que considera completamente compatible con la producción de productos que gustan y atractivos que promueve la industria.
Claves para una compra saludable
La responsable de nutrición de FIAB insiste en que el supermercado no debe ser el único pilar de nuestra alimentación, sino un espacio de elección para combinar con la cocina casera. La clave, afirma, reside en la educación nutricional para tomar decisiones informadas. "Los alimentos transformados pueden jugar un papel importante, porque te van a facilitar bastante determinadas selecciones y determinadas preparaciones", defiende, siempre que se integren de forma equilibrada. En su opinión, es fundamental adoptar una "nutrición positiva y gentil", que se centre en disfrutar de la comida y ahorrar tiempo sin prohibir ni generar miedo.
Considera Martínez que "el 70 al 80 por ciento de los productos que encontramos en los supermercados tienen una buena composición nutricional". Son productos que combinados puede formar parte de nuestra dieta habitual. El resto, al igual que cuando cocinamos galletas o bizcochos en casa, no son para consumir de forma habitual sino esporádica y con moderación. En resumen, que no podemos demonizar los alimentos únicamente porque hayan sido transformados o procesados por la industria.
El impacto de los ultraprocesados en el cerebro
Sin embargo, otros expertos alertan sobre los riesgos de un consumo elevado de ciertos productos. El neurólogo Alan Juárez, del Centro Europeo de Neurociencias, explica que los alimentos procesados, y especialmente los ultraprocesados, pueden generar una inflamación sistémica en el cuerpo que acaba derivando en neuroinflamación, es decir, una inflamación del sistema nervioso. Este fenómeno no solo aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares como el ictus, sino que tiene serias implicaciones para el cerebro.
Lo que comemos hoy influye en cómo funcionará nuestro cerebro en los siguientes 10 y 20 años"
Neurólogo del Centro Europeo de Neurociencias
Según Juárez, esta neuroinflamación puede provocar cambios microestructurales en distintas áreas cerebrales, afectando a la conectividad y funcionalidad. Esto eleva hasta un 15% el riesgo de deterioro cognitivo y demencias como el alzhéimer, y también se relaciona con un aumento de la incidencia de Párkinson, depresión y otras enfermedades neurológicas. El doctor concluye con una advertencia clara: "lo que comemos hoy influye en cómo funcionará nuestro cerebro en los siguientes 10 y 20 años", recomendando volver a una dieta más natural y equilibrada para proteger la salud cerebral a largo plazo.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



