"Bruselas propone reducir la velocidad en las autopistas a 110 km/h, viajar menos en avión o teletrabajar para reducir el consumo energético"

Sergio Barbosa analiza las propuestas de la Unión Europea para paliar los efectos del cierre del estrecho de Ormuz

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Si te pones optimista y dices, vamos a buscar motivos para la esperanza, hombre, pues te puedes agarrar, por ejemplo, a que por primera vez el régimen de Irán se ha abierto a pactar un final negociado de la guerra o que Trump ha asegurado que en dos o tres semanas terminará esa guerra, cosa que ha servido para que en las últimas horas baje el precio del petróleo y suban las bolsas. El problema es que los mismos que dicen esas cosas, que tranquilizan al personal, son también los que al mismo tiempo abren la puerta a la confusión con mensajes contradictorios, porque ha sido el régimen de Irán el que ha amenazado con empezar a atacar en las próximas horas a empresas norteamericanas en Oriente Medio. Y ha sido el secretario de defensa de Estados Unidos el que ha dicho que la guerra continuará con mayor intensidad. O ha sido el propio Donald Trump el que ha dado a entender que retirarse de la guerra puede ser una mala solución para los países europeos.

Trump viene a decir de forma sibilina que lo mismo se marcha del estrecho de Ormuz, pero dejando que sean otros los que arreglen, si pueden, el pandemonio de los ayatolás y el petróleo, como diciéndole al socio europeo: "no habéis querido ayudar, pues ahora cogéis el cántaro y vais a por el petróleo que necesitéis". Mucha suerte con los del Turbante. Claro, ese no sería el mejor final para esta guerra y tampoco hay que olvidar que Trump también dijo que iba a terminar con la guerra de Ucrania en cuestión de semanas y sin embargo Putin pues ahí sigue acariciando al gato con una mano y lanzando drones con la otra. Con lo cual vete tú a saber qué puede pasar con el precio de las energías.

Tanto es así, de hecho, que la Unión Europea ya ha mandado una carta a los 27 países miembros con un mensaje que podría resumirse así: "Id haciendo un pensamiento para ahorrar combustible." Y como en Bruselas saben que la siguiente pregunta sería, ¿y eso cómo se hace?

Pues ya se han encargado también de incluir en esa misma carta una serie de recomendaciones y entre ellas destaca reducir la velocidad en las autopistas al menos 10 km/h, es decir, que no podamos pasar de 110, un sistema alternativo de matrículas para entrar en las ciudades, viajar menos en avión o fomentar el teletrabajo.

Pues ahí están las recomendaciones de Bruselas. De momento son eso, recomendaciones por si la cosa se pone peor o mejor dicho si no mejora en el estrecho de Ormuz. Hoy precisamente vamos a hablar con expertos para tratar de entender en qué punto está el mercado energético, porque hasta ahora, al menos en Occidente, hemos gestionado bastante bien dentro de lo que cabe el golpe que supone el bloqueo de ese punto clave. Primero se tiró de las reservas estratégicas, luego se activaron los oleoductos que llevan el petróleo al Mar Rojo o al Golfo de Omán. Trump también trató de calmar los mercados durante unos días con sus declaraciones, aunque luego haga otras declaraciones que sean para salir corriendo. Pero a partir de aquí, si esto se alarga demasiado, el destrozo que ya están sufriendo muchos países asiáticos con serias restricciones en el consumo de energía tarde o temprano nos afectará en Europa.

Ahora estamos en la fase de asumir unos precios más altos y tratando de que ese precio no se descontrole por completo, pero tarde o temprano podríamos pasar a la siguiente fase, a la fase de la escasez, es decir, una fase en la que ya no es que esté caro, sino que simplemente no haya o si hay que sea tan caro que nosotros mismos tengamos que reducir el consumo todo lo posible. Y en eso estamos, haciéndonos a la idea de ahorrar combustible y a la idea de que Trump no está muy contento con nosotros así en general, así en general, más allá de que Pedro Sánchez esté como loco por tocar las narices al señor de la cara naranja, lo cierto es que en Washington están bastante molestos con sus socios europeos en su conjunto por no seguirle básicamente el rollo en su entusiasmo bélico.

Entre ellos, Italia, que ha negado a los bombarderos de Estados Unidos hacer escala en la base siciliana de Sigonela. ¿Qué argumenta los italianos? Pues que esos bombarderos ya estaban en vuelo cuando solicitaron el permiso. Es decir, demasiado tarde y que ese tipo de operaciones no están contempladas en los acuerdos firmados entre Washington y Roma. Claro, esto le gustará más o le gustará menos a Trump, pero Meloni una vez más está siendo coherente y ojo, también está siendo correcta en las formas, que al final es importante. Tú puedes hacer algo parecido a lo que hace Sánchez, pero sin recochinearte, sin estar pregonando a los cuatro vientos que que les niegas a Estados Unidos el uso de las bases. Meloni es el ejemplo de que si hay que decir que no, se dice que no, pero sin regodearte. Si a Trump no le gusta la actitud de Meloni o de Macron, ¿qué no pensará de España? Viendo que que nuestro gobierno además se se recochinea todo lo que puede, que es lo que está haciendo Sánchez, por más que ayer la ministra Margarita Robles quisiera vestir la posición de España de soberanismo español y coherencia con el derecho internacional, etcétera, etcétera.

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