Pornografía: de la curiosidad a la adicción

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Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

España es uno de los países del mundo con mayor porcentaje de consumo de pornografía. La edad de iniciación es cada vez más temprana y 7 de cada 10 jóvenes recurren a ella de forma habitual, algo con consecuencias no solo para ellos sino también para su entorno. El 8 por ciento genera una adicción de la que es difícil salir. Es un proceso silencioso que puede llevar años.

El primer acceso a la pornografía se produce, según un estudio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), entre los 8 y los 12 años en nuestro país. Para el 30 por ciento de estos niños es la única fuente de información sobre sexualidad y en 9 de cada 10 casos los padres no saben que están viendo este tipo de contenidos en sus móviles. Entre los 13 y los 17 años el consumo online es ampliamente mayoritario.

En la adolescencia el 93 por ciento de los hombres ve porno y el 62 por ciento de las mujeres según los datos recogidos por la asociación de terapia y ayuda psicológica Dale Una Vuelta. Allí trabaja María Contreras psicóloga y sexóloga que considera que en su mayoría “quieren aprender sobre sexo y lo que aprenden es un sexo distorsionado, que cosifica a las personas y muchas veces agresivo que luego pueden querer trasladar a su vida real”.

“Lo normal es que el primer contacto con la pornografía se produzca a los 13 o 14 años pero luego hay niños bastante más pequeños de 5, 6, 7 u 8 años que también están accediendo con los teléfonos de sus hermanos y lo que ven les impacta muchísimo porque no están preparados, no se explican lo que han visto y quieren volver a verlo para tratar de obtener respuestas” explica en COPE Contreras.

De un consumo esporádico algunos pasan a un acceso más frecuente. La pornografía se convierte en un hábito y para el 8 por ciento de los chavales termina en una adicción de la que, según Contreras, es “muy difícil salir porque este acceso excesivo y obsesivo se pueden mantener en secreto durante muchos años, décadas incluso”.

La espiral infernal de la adicción a la pornografía es algo que conoce bien Daniel, de 31 años. Se inició cuando tenía 8 años con una revista y con la implantación de Internet su problema se disparó. Con poco más de 20 años su dependencia era casi total.

“Con 16 años empecé a tener un consumo más habitual pero la tecnología no estaba tan avanzada por aquel entonces, yo no la tenía tan al alcance. A los 21 ya sí, y, acentué considerablemente mi consumo. A los 24 años, 12 meses después de casarme, caí en una profunda adicción a la pornografía. Fue todo un proceso que se inició poco a poco pero que cada vez iba a más con diferentes tipos de contenidos cada vez más crudos, cada vez peor”, explica a COPE Daniel.

Considera que en la cuesta abajo hacia el enganche a los contenidos pornográficos “cambia tu manera de mirar, cambia tu manera de pensar y cambia tus fantasías, tus pensamientos. Lo cambia todo porque todo se sexualiza, todo se cosifica, todo a tu alrededor se vuelve objeto para tu placer. En verdad te cambia la vida, te cambia la mentalidad y como pareja tuvo un impacto muy fuerte porque la pornografía no te vende precisamente un modelo de pareja, te vende un modelo egoísta”.

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