considera que, con el tiempo, el balance de su reinado sera positivo 

Charles Powell analiza el legado de Juan Carlos I: un rey extraordinario con errores "imperdonables"

El historiador desgrana en COPE la crucial labor exterior del rey Juan Carlos, sus aciertos en la Transición y los errores que empañan su figura histórica. 

Portada del último libro de Charles Powell
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Crónica Carmen Labayen sobre el último libro de Charles Powell centrado en  el papel exterior del rey Juan Carlos 

Carmen Labayen

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El director del Real Instituto Elcano, Charles Powell, ha realizado un profundo análisis sobre el reinado de Juan Carlos I en una entrevista en COPE, a raíz de su última obra sobre el monarca "El rey Juan Carlos I y la proyección exterior de España". Powell sostiene que fue "un excelente monarca, pero que en su vida personal cometió errores imperdonables", un legado de luces y sombras donde sus "muchos aciertos" en la Transición y en la proyección internacional de España conviven con "errores éticamente cuestionables" que han marcado sus últimos años.

Un papel exterior "excepcional"

Powell califica la labor exterior de Juan Carlos I como "extraordinaria" y "excepcional", una tarea que comenzó incluso antes de ser proclamado rey, entre 1969 y 1975. Durante ese periodo, y a pesar de no tener un papel constitucional, el entonces príncipe aprovechó para establecer relaciones con las grandes democracias del mundo, como Estados Unidos y Alemania, y fue clave para afrontar las crisis del petróleo de 1973 y 1979, viajando a los países del Golfo para asegurar el suministro de crudo a España.

Ya como rey, su primer gran hito fue su viaje a Estados Unidos en 1976, donde pronunció un discurso en el Congreso que, según Powell, le dio "la fortaleza y la seguridad en sí mismo para cesar a Arias Navarro y nombrar a Suárez". Ese fue el pistoletazo de salida para una intensa actividad diplomática, formando un tándem clave con el ministro Marcelino Oreja, que llevó al establecimiento de relaciones con México y la Unión Soviética en 1977.

El historiador subraya que incluso tras la aprobación de la Constitución de 1978, cuando sus poderes formales estaban muy limitados, el rey jugó un "papel fundamental" para levantar los vetos al ingreso de España en la Comunidad Económica Europea. Fue decisivo para restablecer las comunicaciones con Gibraltar, una condición del Reino Unido, y para convencer a los líderes árabes de la necesidad para nuestro país de establecer relaciones diplomáticas con Israel. 

La corona tiene este enorme potencial como instrumento de reconciliación entre países y sociedades que han estado enfrentadas"

CHARLES POWELL 

Director del Real Instituto Elcano 

Powell destaca el valor de la monarquía como "instrumento de reconciliación entre países y sociedades que han estado enfrentadas", un potencial que Juan Carlos I supo materializar. Un ejemplo claro fue su viaje a México en 1978, donde insistió en visitar a la viuda de Manuel Azaña, un gesto de "reconciliación entre españoles".

El declive y los "errores imperdonables"

La percepción de la figura del rey, que alcanzó su cénit de popularidad en 1991, comenzó a declinar a mediados de los 90 y se desplomó con la crisis económica de 2008. Powell lo achaca al relevo generacional y a un cambio en la actitud de la prensa, que abandonó la "autocensura". El incidente de Botsuana fue el detonante, magnificado por producirse en un contexto de grave crisis y desempleo juvenil, sobre el que el propio monarca había expresado su preocupación.

Respecto a sus finanzas, Powell asegura no haber encontrado "ninguna de evidencia de que el rey haya cobrado un céntimo por actuar como mediador" en la construcción del AVE Medina-La Meca.  Considera que el "gran error" fue "intentar ocultar" el regalo de 100 millones de dólares del rey de Arabia Saudí en 2008. 

Aunque lo enmarca en una serie de regalos entre monarcas, como el yate Fortuna o la residencia de La Mareta, que sí cedió a Patrimonio Nacional critica duramente que ocultara ese dinero fuera de España: "el rey tendría que haber dicho que era un regalo para mí personal, no para el estado español y entonces Hacienda se habría quedado con la mitad y el rey con la otra mitad para hacer con ese dinero lo que quisiera. En lugar de esto, lo oculta fuera de España, lo que es un gran error tal y como el propio rey reconoce en sus memorias"

 "Tampoco es muy ético crear estructuras financieras en el exterior para evadir el pago de impuestos en España, siendo uno el jefe de estado de ese país y eso me parece que está claro y es algo que probablemente muchos españoles no le van a perdonar nunca. El rey ha sido víctima de sus propias decisiones y está pagando un precio muy alto por ello", subraya el director del Real Instituto Elcano quien le ha visitado en 2 ocasiones en Abu Dhabi.

Un balance histórico "predominantemente positivo"

Pese a todo, Charles Powell cree que "el balance final será predominantemente positivo" y que, con el tiempo, sus aciertos pesarán más. Considera "de lamentar, pero comprensible" su ausencia en los actos del 50 aniversario de la reinstauración de la monarquía que tuvieron lugar en el Palacio Real y el Congreso de los Diputados el pasado 21 de noviembre y cree que sería "muy triste" y un "fracaso para el país" que falleciera en el exilio en Abu Dhabi.

Sería una pena que estos errores eclipsaran de forma permanente sus muchos aciertos"

CHARLES POWELL 

Director del Real Instituto Elcano 

El director del Real Instituto Elcano concluye que la contribución histórica de Juan Carlos I al "proceso democratizador y a la reconciliación entre españoles" está fuera de toda duda. Por ello, insiste en que "sería una pena que estos errores eclipsaran de forma permanente sus muchos aciertos", especialmente su fundamental tarea exterior, que ayudó a transformar a España en un país moderno, abierto y plenamente integrado en el mundo.

El libro de Powell detalla también los tres tipos de diplomacia que ejerció el monarca: la política, la económica y la pública o cultural. En el ámbito político, su influencia variaba según interactuara con monarcas de democracias parlamentarias, monarcas de regímenes autoritarios como los de Marruecos y Oriente Medio, o jefes de Estado de repúblicas presidencialistas o parlamentarias. En la diplomacia económica, se esperaba que apoyara las iniciativas del Gobierno para atraer inversiones extranjeras a España y ayudar a las empresas españolas en el exterior, una labor que en ocasiones requirió un alto grado de confidencialidad.

A lo largo de su reinado, don Juan Carlos realizó cerca de 275 viajes que le llevaron a 103 países. El autor los clasifica según su objetivo: visitas ‘catalizadoras’ para impulsar la democracia, como las realizadas a Argentina, Brasil y Uruguay; viajes de ‘estatus y reconciliación’, como los primeros a Estados Unidos, México, China o la URSS; de ‘construcción de alianzas’ con los socios europeos; y visitas para ‘facilitar el comercio’, especialmente tras la crisis de 2008.

Según el análisis de Powell, la figura del monarca parlamentario cuenta con ventajas para la acción diplomática. Entre ellas destaca su capacidad simbólica, su posición por encima de la contienda política y, sobre todo, la continuidad en el cargo. Esta permanencia permitió a don Juan Carlos acumular una experiencia y una red de contactos internacionales —convivió con siete presidentes del Gobierno españoles y diez presidentes estadounidenses, por ejemplo— que resultaron de gran utilidad para los sucesivos ejecutivos.

Finalmente, el historiador apunta que el éxito de la diplomacia del rey dependió de dos factores internos: la existencia de un amplio consenso político y social sobre la política exterior y su relación con el presidente del Gobierno de turno. Powell sugiere que, paradójicamente, el rey se entendió mejor con presidentes de izquierdas, ya que, al no tener estos convicciones monárquicas previas, el monarca tuvo que hacer un esfuerzo especial por "ganárselos".

En una línea muy diferente, los historiadores Jesús Palacios y Stanley G. Payne ofrecen en su libro Juan Carlos I. La construcción de un rey (1938-1981) una visión mucho más crítica. Califican el 23-F, episodio como un golpe institucional para corregir el rumbo errático de la Transición, tramado desde dentro del sistema y con el conocimiento y la aprobación del monarca. La obra aborda otros episodios controvertidos como la muerte de su hermano Alfonsito, la relación con su padre Don Juan, el magnicidio de Carrero Blanco o la Marcha Verde.

El retrato que Palacios y Payne hacen de la personalidad humana, íntima y política del monarca es demoledor. Lo describen como alguien frívolo, ligero, insensato, vacío y aventurero, cuya gran virtud fue una astucia innata. 

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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