Patricio Ochoa, experto en longevidad: "No hay evidencia consistente que la radiofrecuencia a estos niveles cause daño cerebral"

La creencia popular los asocia a un grave riesgo para la salud, pero la ciencia evidencia que la potencia que utilizan es un millón de veces inferior a la de un electrodoméstico

@dr.patricio_ochoa

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Ignacio Juanilla Bernardo

Madrid - Publicado el

2 min lectura2:35 min escucha

El temor a que los auriculares Bluetooth sean como "ponerse un microondas en la cabeza" es una preocupación recurrente entre muchos usuarios. El experto en longevidad, Patricio Ochoa, ha arrojado luz sobre este asunto para desmentir el mito, explicando con evidencia científica por qué el campo electromagnético que generan estos dispositivos no supone un peligro directo para el cerebro.

Frecuencia no es sinónimo de potencia

El origen de la confusión reside en que tanto el Bluetooth como los hornos microondas operan en una frecuencia similar, alrededor de los 2.4 gigahercios (GHz). Sin embargo, como aclara Ochoa, que la frecuencia sea la misma no implica que el efecto en el cuerpo sea igual. La frecuencia solo indica la rapidez con la que vibra una onda, pero no su potencia o la energía que transporta.

Imagen de recurso

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Aquí radica la diferencia fundamental: un horno microondas utiliza entre 700 y 1.200 vatios de potencia para calentar los alimentos, mientras que unos auriculares Bluetooth funcionan con apenas unos milivatios. Esta cantidad de energía es, según el experto, un millón de veces menor. Es tan baja que "no puede calentar tejido, no puede dañar neuronas y tampoco va a alterar a tus células", asegura.

La energía que llega a tu cabeza es tan baja que no puede calentar el tejido"

Patricio Ochoa

Experto en longevidad

¿Qué dice la normativa internacional?

Para medir la cantidad de energía electromagnética que absorbe el cuerpo, existe la Tasa de Absorción Específica (SAR). Los valores SAR de los auriculares inalámbricos son "decenas o incluso cientos de veces más bajos que los límites de seguridad internacionales", explica Ochoa. De hecho, la exposición es significativamente menor que la que se produce al mantener un teléfono móvil pegado a la oreja durante una llamada.

Ante la alarma social generada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revisó cientos de estudios sobre el tema. Su conclusión, tal como expone el experto, es que "no hay evidencia consistente que la radiofrecuencia a estos niveles cause daño cerebral, cáncer o alteraciones neurológicas".

No hay evidencia consistente que la radiofrecuencia a estos niveles cause daño cerebral"

Patricio Ochoa

Experto en longevidad

Riesgo cero, una utopía científica

A pesar de la contundencia de los datos, la ciencia raramente habla de un "riesgo cero absoluto". Por un principio de precaución, este tipo de ondas de radiofrecuencia se clasifican en el Grupo 2B como "posiblemente carcinogénicas". Ochoa matiza que esta es la misma categoría en la que se encuentran gestos tan cotidianos como tomarse un café caliente o consumir aloe vera.

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Esta clasificación no significa que se haya demostrado un daño, sino que no es posible descartarlo al 100 % en escenarios de exposiciones extremas o prolongadas. Pese a ello, el experto concluye de manera tajante: "No existe evidencia científica sólida que el Bluetooth te llegue a causar daño". Para quienes sientan ansiedad, la solución es sencilla: usar auriculares con cable.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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