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Lavapiés llora al mantero Mame Mbaye un año después

Un ataque cardíaco acabó con la vida de este senegalés de 34 años que odiaba tener que vender en el 'top manta'

Lavapiés llora al mantero Mame Mbaye un año después

Mural de la calle Embajadores que recuerda a Mbaye vistiendo los colores de su equipo favorito. 

Ramón García Pelegrín

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 18:23

Lavapiés recuerda con emoción este viernes 15 a Mame Mbaye, justo un año después de su muerte en la calle del Oso, la misma donde compartía piso con otros manteros. Un ataque cardíaco acabó con la vida de este senegalés de 34 años que odiaba tener que vender en el 'top manta' y al que se le denegaron los papeles de residencia hasta en tres ocasiones. Una vecina, testigo de su muerte, niega totalmente a la Cadena COPE que la Policía Municipal persiguiera a Mame Mbaye, tal como apuntaron algunas versiones. Esta asegura que las personas que acompañaban a Mame en el momento del suceso se marcharon y le dejaron solo. Otros vecinos atendieron al mantero senegalés y un agente de Policía le intentó reanimar con la maniobra RCP, pero no pudo evitar su muerte.

Jon es amigo personal de Mame. Se emociona al recordar cómo era el mantero fallecido. ”Muy simpático, muy buena persona”. Según este vecino subsahariano de Lavapiés “a Mame le encantaba el fútbol… no era un gran defensa pero lo intentaba”. Solían jugar juntos al fúttbol sala en el parque del Casino de la Reina junto al portillo de Embajadores.

Andrea, una joven y encantadora vecina ferrolana de Lavapiés, nos acompaña por las calles donde Mame pasó los últimos años de su vida. Nos lleva hasta el mural gigante en la calle Embajadores donde el mantero se asoma de espaldas y con la camiseta del Barcelona. Un mural dedicado a los vecinos sin derechos. Andrea entiende que sus convecinos pasaran miedo el año pasado con los violentos enfrentamientos registrados. Esta simpática 'rapaza' nos cuenta que han cambiado pocas cosas en el barrio tras los disturbios de hace un año. “Lavapiés sigue siendo un barrio donde se mezclan muchas culturas y la convivencia es buena, aunque hay gente más respetuosa que otra”, añade.

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