La Guardia Civil no espera encontrar el cuerpo de María Piedad bajo la baldosa del supermercado

Las grabaciones de las cámaras de seguridad descartaron que el cadáver hubiera sido ocultado allí

La Guardia Civil no espera encontrar el cuerpo de María Piedad bajo la baldosa del supermercado

 

AGENCIAS

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 12:45

La Guardia Civil no tiene esperanzas de encontrar el cuerpo de María Piedad García Revuelta, vecina de Boadilla del Monte desaparecida desde 2010, en el supermercado Mercadona de esa localidad en el que trabajaban ella y su presunto agresor, que era su expareja y se suicidó tras la desaparición.

El jefe de Judicial e Información de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, Julio César Martín, ha respondido así, a preguntas de los periodistas en una rueda de prensa sobre los datos de criminalidad e 2017, a la decisión del Juzgado número 5 de Móstoles (Madrid) de permitir que se levanten varias baldosas del supermercado donde trabajaba María Piedad, como había solicitado la familia de ésta.

El comandante ha explicado que el juzgado ha permitido "como última gestión, porque no queda ninguna otra pendiente", que se levante una zona para descartar que el cuerpo de la joven pudiera estar allí. Guardando "la adecuada cautela", el mando no ha querido desvelar cuándo se llevará a cabo esa diligencia, y ha contestado con un "no" a la pregunta de si los investigadores tienen esperanza en que esté allí. "Ni esperanza, ni hipótesis ni creencia de que allí fuera la desaparición forzada y el homicidio", ha añadido.

La Guardia Civil comprobó en 2010 las grabaciones de las cámaras de seguridad de esa zona y descartó que el cuerpo hubiera sido ocultado allí, aunque sí sabe que el presunto agresor fue al supermercado a hacer un trabajo de mantenimiento al día siguiente del homicidio y sufrió un corte. Se trata de Javier Sánchez-Toledo, expareja de María Piedad con la que tuvo un hijo y quien se ofreció a acompañarla a casa el 12 de diciembre de 2010 tras una cena de empresa.

Desde ese momento se le perdió la pista a ella y tres días después Javier apareció ahorcado en una torre de alta tensión en un paraje de la localidad madrileña de San Lorenzo de El Escorial, sin dejar ninguna pista sobre el paradero de la mujer.

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