Empleadas del hogar: “Somos mujeres, migrantes, atravesadas por una ley de extranjería”

Lo dice Carolina Elías, presidenta de la asociación de Servicio Doméstico Activo, SEDOAC. “Queremos cotizar en la seguridad social, porque es la única manera de obtener un permiso de trabajo”, añade. Elías pone de relieve la precariedad y la explotación a las empleadas del hogar: “No se nos ve como trabajadoras. Somos las que ayudamos en la casa”.  

 

Beatriz Pérez Otín

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 16:05

“Se busca empleada del hogar que sepa limpiar, con disponibilidad horaria, discreción, que tenga mano con los niños, carné de conducir y que esté dispuesta a trabajar 15 horas semanales”. Esto es lo que podemos leer en cualquier anuncio  de un portal de empleo, una farola o la marquesina de nuestra calle. Lo que no se dice: "para trabajar sin dar de alta en la Seguridad Social". 

Las empleadas del hogar reclaman que se equiparen sus derechos con el régimen general de la Seguridad Social ya, y no como está previsto, en 2024. Mientras se escuchan sus plegarias no tienen reconocido el derecho a la prestación por desempleo, el despido es prácticamente libre y no hay una fórmula para que inspección de trabajo realice sus funciones en este colectivo.

Desde SEDOAC se hace un llamamiento al Gobierno ponga en marcha una campaña de información entre los empleadores sobre la ley de Empleadas del Hogar y Servicio Doméstico de 2012 que cambió su situación laboral. Hasta entonces eran los empleados del hogar los que debían cotizar por ellos mismos. Ahora son sus empleadores los que tienen que formalizar un contrato con valor legal y por escrito. Solo los trabajos que duren menos de 4 semanas pueden eximirse de este tipo de contrato. “Los empleadores no tienen suficiente información”, dice Carolina Elías, y añade: “Donde menos conciencia existe para darnos de alta en la Seguridad Social, es en las urbanizaciones más pudientes. Curiosamente, allí encontramos más economía sumergida”.

Por último, Elías pone de relieve “la perversidad” de la Ley de Extranjería que las obliga a trabajar por dinero negro durante tres años, hasta que consiguen el permiso de residencia permanente: "En esos años, "¿De qué vivimos... del aire, del amor...?". En España, trabajan en el servicio doméstico más de 600.000 personas, de ellas, un 30% no tienen contrato laboral y el 96% son mujeres.

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