Cinco puñaladas, un altar y la víctima número 32

Una mujer dominicana de 40 años ha sido asesinada este lunes por su expareja, que por la mañana la había avisado a través de Whatsapp, en el barrio de San Cristóbal, Madrid

El altar en homenaje a JoEsther en el barrio madrileño de San Cristóbal

El altar en homenaje a JoEsther en el barrio madrileño de San Cristóbal Gonzalo Zaballa

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 16:57

Es la víctima mortal número 32 en lo que va de año y, como aquellas que sufrieron las peores muertes, nunca denunció. JoEsther era una mujer dominicana de 40 años del distrito de Villaverde, del barrio de San Cristóbal (Madrid), que fue asesinada por su ex pareja el pasado lunes cuando esta le asestó cinco puñaladas (una en el cuello, otra en la mano y otras tres en el tórax, una de ellas, le atravesó el corazón). Cuando los servicios sanitarios llegaron al lugar de los hechos, la mujer ya había fallecido.

JoEsther residía en España en situación irregular al no estar empadronada, regentaba un comercio local, pequeño, que ofrecía servicios de peluquería a los vecinos de la zona. Estos vecinos alertaban a COPE que su expareja le avisó esa mañana de lo que ocurriría mediante un mensaje de Whatsapp, pero ella nunca acudió a dar parte a las autoridades. Cuando JoEsther se disponía a salir de su establecimiento su expareja la estaba esperando con el fatídico desenlace ya pensado.

La policía localizó al hombre que produjo los ataques cerca del lugar de los hechos, tenía cortes en el brazo que probablemente fueron provocados durante el forcejeo con JoEsther, y el hombre reconoció ser la expareja de la víctima. Ya ha sido detenido y puesto a disposición judicial.

Este martes, un dia después de su muerte, el barrio de San Cristóbal se levantaba consternado. Un altar de velas rojas, flores y mensajes de apoyo que dictan frases como “Hoy y siempre, San Cristóbal contra la violencia de genero” o “Ni una más”, sumado a las fotos de JoEsther sonriendo que inhundan la entrada de su peluquería.

Hasta aquí se han desplazado un gran número de vecinos del barrio, indistintamente mujeres y hombres o jóvenes y ancianos.

La idea de este espacio dedicado al respeto ha sido de la hermana de la víctima, con el fin de que los vecinos, amigos y familia de ella puedan acercarse a mostrar sus condolencias, condenar este tipo de actos y brindar un último adiós. El altar se encuentra en la C/ Beniferri Nº51.

Lo cierto es que JoEsther ya no cortará el pelo en este soportal, pero su recuerdo no se marchará nunca de esta peluquería.

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