Madrid - Publicado el - Actualizado
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La sorpresa no ha caracterizado el debate de investidura de Mariano Rajoy a la Presidencia del Gobierno. El miércoles el debate se cerró con 170 síes y 182 noes. Ninguna fuerza política se ha movido un ápice. El cálculo electoral de quienes van a las elecciones autonómicas en septiembre, es evidente. Tanto como lo es la propuesta de abstención a cambio de referéndum, que los secesionistas catalanes prometen a Pedro Sánchez. Pero sobre todo, nada se mueve en el PSOE. ¿Qué pretende el secretario general del PSOE? La democracia parlamentaria es representativa y deliberativa, sin embargo Pedro Sánchez se ha enrocado en el dogmatismo y España lleva sin Gobierno desde diciembre de 2015.De nada sirve recordar al PSOE de Sánchez que es depositario de una confianza de la que debe responder de manera responsable. Enrocarse en el no cuando lo que la dinámica parlamentaria pide es la abstención, más parece una cuestión personal que institucional. A partir de hoy PP y Ciudadanos deben mantener su acuerdo y forzar para conseguir apoyos, formales e informales, que obedezcan única y exclusivamente al bien común nacional. Lo verdaderamente sustancial es que haya Gobierno con la debida legitimidad de origen. Después podrá llegar el momento del PSOE. O hay juego parlamentario, o la falta de Gobierno se llevará a todos por delante, especialmente al PSOE de Pedro Sánchez, con los consiguientes daños para la estabilidad económica, el orden social y la normalidad política.



