Venezuela se desangra, nunca mejor dicho. La carestía, la inflación, la violencia y la politización de la vida cotidiana son un cocktail peligroso. Para afianzarse en el poder el chavismo está dispuesto a secuestrar al pueblo a base de represión y miedo. Maduro ha demostrado con creces su incompetencia, los chavistas en el Gobierno protegen sus vidas y haciendas y se han parapetado frente a un pueblo que resiste lo indecible. Venezuela, en medio de esta locura, se ha convertido en el símbolo que hace décadas representó Cuba. Con la diferencia que el chavismo de hoy vive subsidiado por el narco y sostenido por intereses que superan con mucho las realidades estatales nacionales. La imagen de Venezuela es la de un pueblo que lucha, es la imagen del rostro ensangrentado de los opositores vapuleados por los matones del régimen. Unos opositores que siguen buscando la vía institucional del referéndum revocatorio para evitar una guerra entre hermanos. Nadie sabe cuánto más puede durar tanta barbarie, pero ya se está haciendo eterno.
Curiosa paradoja, ¿verdad? Que nos sintamos orgullosos del progreso de la raza humana a la vez que nos seguimos matando entre nosotros
Rubén Corral Castellanos
Lo último
Visto en ABC
Albert Barniol, sin palabras por el tiempo que hará en Semana Santa: «Aburrida»
El hombre del tiempo reconoce que el buen tiempo que se prevé en gran parte de la península le deja en una posición «aburrida»
Programas




Los últimos audios
Último boletín
5:00H | 01 ABR 2026 | BOLETÍN