Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
La decisión del Papa Francisco de crear cardenal al arzobispo de Mérida, monseñor Baltazar Enrique Porras, apuntala el protagonismo de la Iglesia en Venezuela ante la crisis social y política por la que atraviesa el pueblo de esa nación. El neocardenal es conocedor de lo que significan las consecuencias de un Estado en el que la ciudadanía está sufriendo con dolor la carencia de lo más básico para vivir, y en el que están limitadas de hecho las libertades públicas y los derechos fundamentales. En la rueda de prensa que monseñor Porras ha ofrecido con motivo de su designación como cardenal, ha insistido en que su misión no es otra que, a través del testimonio de la presencia del Evangelio, contribuir a lograr la paz en Venezuela.El nuevo cardenal venezolano ha recordado, ante el escenario del Referendo Revocatorio de Maduro, que “no es una pelea en el round… la constancia y el coraje es lo que nos permite avanzar y pone en evidencia a quién hay que hacer caso, que es al pueblo, que lo está pidiendo y exigiendo”, ha insistido monseñor Porras. El arzobispo de Mérida es un hombre convencido del valor del diálogo y de la interlocución social, y ha pedido a cada uno de los venezolanos que sean conscientes de su protagonismo y les ha recordado que nadie tiene “el derecho a dejarnos robar la esperanza, la alegría y la fraternidad”.



