Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Papa Francisco ha vuelto a mostrar este domingo su profundo dolor por las dramáticas noticias que nos siguen llegando desde Siria, en particular desde la ciudad de Alepo, donde día tras día aumenta la espiral de violencia que viene a agravar la ya desesperada situación humanitaria del país, y aumenta también las víctimas inocentes, tanto de personas que tienen que salir huyendo del horror como de aquellos que se quedan en el país, en muchos casos niños y enfermos, y los que con gran sacrificio están empeñados en ayudar al prójimo. Buen ejemplo de ello han sido los bombardeos por parte del ejército sirio a sendos hospitales esta misma semana, en unos actos especialmente execrables por lo que tiene de simbólico atacar hospitales, unos de los pocos reductos de humanidad que quedan, en tiempo de guerra, y en medio de la barbarie.El Papa lo ha vuelto a pedir alto y claro, exhortando una vez más a todas las partes envueltas en el conflicto a respetar el cese de hostilidades y a reforzar el diálogo en curso. Ése es único camino que conduce a la paz y por lo tanto el único en el que, cada uno desde nuestra situación y responsabilidad, debemos empeñarnos.



