Madrid - Publicado el - Actualizado
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Una de las grandes falacias cultivadas por la izquierda española ha consistido en el mensaje de que el centro-derecha recorta los derechos sociales y la que promueve la desigualdad social. La realidad es muy distinta, como reconocen los viejos socialistas que tienen memoria y recuerdan que el llamado Estado de bienestar ha sido fruto de la colaboración de las dos grandes fuerzas políticas europeas. Este anhelo político, que en Europa ha encontrado siempre impulso en la Doctrina Social de la Iglesia, se ha visto obstaculizado en los últimos años por la crisis económica. Los socialistas parecen haber olvidado que fue un gobierno de su partido el que se vio obligado “in extremis” a recortar drásticamente el gasto social después de llevar a España a un abismo del que todavía no se ha salido del todo. Es obvio que la contención del gasto impuesta desde Bruselas ha generado un rechazo social a las políticas de austeridad, por lo que ahora trata de flexibilizarla. El Gobierno conservador inglés se ha adelantado al disponer una mejora del maltrecho Estado de Bienestar mediante la ayuda económica a las familias para que puedan educar mejor a los hijos, además de construir viviendas dignas y demoler barriadas que han acabado siendo pasto de la delincuencia. Está claro que los sistemas de bienestar diseñados en la posguerra europea tienen que ser repensados en las nuevas condiciones demográficas y de globalización, pero esto sólo será posible si es fruto de un gran acuerdo político y social, que en España implica el entendimiento entre PP y PSOE.



