Pilar García Muñiz, desde Córdoba: "La alegría, nos decía el Papa, nace de la gratitud del encuentro. Es sentir que nos dicen 'tú eres lo más importante para mí'"

La comunicadora hace 'La Tarde' desde Córdoba, una ciudad azotada por la tragedia tras el descarrilamiento de dos trenes. Desde allí cuenta las historias de víctimas que se encontraban en el lugar de los hechos

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Te saludo desde Córdoba, una ciudad en la que desde hace dos días la solidaridad en los centros de transfusiones de sangre con colas interminables que he podido ver o la de sus más de 500 taxistas, llevando desinteresadamente de un punto a otro a los familiares de las víctimas del accidente, se mezclan con el silencio, por ejemplo, que hemos vivido aquí a mediodía. 

Te hablo a escasos metros del centro cívico que el Ayuntamiento ha habilitado para la atención de las personas, de las familias que siguen buscando algún ser querido que viajase en los dos trenes colisionados siniestrados este pasado domingo. A esta hora hay 43 denuncias todavía por desaparición. Familiares que como Javier desconocen desde hace dos días dónde están sus seres queridos. En su caso, busca a su cuñado. Lleva 48 horas, casi dos días, sin pegar ojo y cuando hablo con él, su tono muestra ya desesperación e indignación.

El cuñado de Javier era miembro de la tripulación del Alvia y atendía concretamente la cafetería. Aquí sabemos cuando los familiares reciben malas noticias porque el grito desgarrador de su dolor al comunicarles esa información se escucha desde el exterior del edificio y estamos a unos 200 m aproximadamente de ese edificio. La verdad que estremece escuchar ese grito. En circunstancias normales, este es un edificio público como los que puede haber en muchas ciudades. Frente a mí, una fachada con ladrillo marrón, un techado da la bienvenida con una pequeña rampa a sus usuarios. Desde hace unas horas estos usuarios son, como te digo, familiares que se agarran como pueden a la esperanza

Esta zona sigue acordonada. La cinta policial azul y blanca se ve reforzada con permanente vigilancia de agentes uniformados. Ahora mismo hay una, dos, tres carpas blancas y dos ambulancias también que no se mueven de aquí. Un panel sostiene dos carteles en la entrada del edificio. Recuerdan el acceso autorizado solamente para personal sanitario y familiares al epicentro de la tragedia, donde en las últimas horas se han sumado dos grúas para levantar los vagones que descarrilaron y poder recuperar más cuerpos que puedan permanecer en el interior de esos vagones. 

Se une la investigación en el Instituto de Medicina Legal aquí en Córdoba, donde se siguen realizando autopsias a los fallecidos con un equipo de forenses venidos de Jaén, Granada, Sevilla y Málaga. Y a todo ello se suma también este punto de esperanza, el Centro Cívico de Córdoba, desde el que te hablo esta tarde y que acaban de visitar también los reyes, don Felipe y doña Letizia, a los que hemos visto con rostro serio. 

Aquí hemos escuchado esos aplausos para los Reyes en esa visita que han realizado en torno a las 2:10 de la tarde. Han estado unos 20 minutos acompañando a las familias, familias que han sido atendidas por la Cruz Roja en las últimas 36 horas. Nos contaba los miembros de Cruz Roja, que por aquí han pasado unas 300 personas, 50 de ellas han pasado toda la noche en el centro. Otros han preferido ir a los hoteles que han habilitado para ellos para poder descansar algo. Todos ellos esperando una llamada, esperando información. Entran, salen, se abrazan. A la fatalidad del accidente se suma ahora su lucha contra el tiempo. Y esa lucha nos cuentan psicólogos de la Cruz Roja como Fidel Vicente la quieren hacer desde este centro.

Hoy sigue siendo un día de nombres y apellidos, un día también de historias de lo que pudo ser y de lo que finalmente no va a poder ser. Del futuro, que por suerte empieza para algunos y del pasado para otros como Fidel. Fíjate, su madre, su hermano, sus dos hijos y un sobrino iban en el primer vagón del Alvia accidentado.

Fidel nos contaba en Herrera en COPE que su hermano es una de las 13 personas que se recuperan en la UCI del Hospital San Juan de Dios, aquí en Córdoba. Le acaban de desentubar y se encuentra estable. Pensaba que se le acababa la vida. Es un milagro, nos dice el hermano de Fidel estuvo hora y media atrapado entre amasijos de hierro, viendo además a personas fallecidas a su alrededor. Logró sacar por la ventanilla a sus sobrinos como pudo, impulsándolos con los pies. Y una señora los cogió por fuera hasta que llegó la Guardia Civil y la policía. 

Su hermano se ha enterado por Fidel de lo que ha sucedido, de lo que ha pasado con su madre, una vez que las autoridades le han confirmado que todas las de los hospitales están identificadas y que en el primer vagón ya no quedaban supervivientes. Su madre ha fallecido. Su madre que había querido acompañar a toda la familia, a sus sobrinos, a uno de sus hijos a Madrid para ver el musical del Rey León. ¿Cómo reaccionó su hermano cuando Fidel confirma que su madre, Natividad, ha fallecido? Su deseo fue claro. Le pidió que contara su historia, lo bien que lo han pasado junto a ella, lo buena que ha sido como madre, como abuela, lo mucho que les ha querido. Dicen que era el motor de su vida.

En medio de su inmenso dolor, Fidel pone el foco en dos palabras. "Te quiero", pone el acento en la cotidianidad, los amaneceres, esa mueca en la mejilla, ese enfado innecesario que acaba muchas veces en una sonrisa. Porque la vida, dice Fidel, en cualquier momento se va. Fidel pone su mirada en los gestos.

Qué gran frase, ¿verdad? Hay que dar más amor y más cariño. Más cariño, nos decía Fidel, que insistía en poner en valor también los gestos cotidianos. Para Fidel, cristiano y creyente, le queda el consuelo de que su madre ya fallecida, dice, está en el mejor de los lugares. Tiene la certeza de que el día de mañana se volverán a encontrar

Mira, el Papa Francisco escribía hace dos años un libro que se titulaba "Te deseo la sonrisa". La sonrisa, otro gesto cotidiano de los que nos hablaba Fidel en esa entrevista en Herrera en COPE en medio de una sociedad dominada por la tecnología. Escuchando a Fidel me acordaba de lo que decía el Papa

Francisco aseguraba que la auténtica alegría nace del encuentro, de la relación con los demás, del sentirse aceptados, comprendidos y amados. La alegría, nos decía el Papa, nace de la gratitud del encuentro. Es sentir que nos dicen cómo hoy lo hace Fidel con orgullo recordando a su madre. Tú eres lo más importante para mí.

Visto en ABC

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