Una cumbre del clima decepcionante

La propia presidenta del CO25, Carolina Schmidt, ha sido tajante al reconocer que no están satisfechos con el resultado

Audio

 

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 04:01

Ha concluido en Madrid, de forma decepcionante, la Cumbre del Clima más larga de la historia. La propia presidenta del CO25, Carolina Schmidt, ha sido tajante al reconocer que no están satisfechos con el resultado y que los ciudadanos pedían una respuesta más sólida, más urgente y más ambiciosa. De hecho, en lo único que se ha logrado un acuerdo es en una declaración grandilocuente que, en una suerte de brindis al sol, pide mayor ambición de cara al futuro. La Cumbre de la ONU, que ya empezó con las expectativas muy rebajadas al no contar con la asistencia de Estados Unidos y China, los dos países que mayor número de emisiones generan, ha concluido, tras un día y medio de prórroga, con un fuerte debate interno para lograr a la postre consensuar un documento que se limita a pedir más ambición en los recortes de emisiones, pero fracasa en el desarrollo del artículo 6 del Acuerdo de París, que habrá de regular los futuros mercados de derechos de emisiones e C02.

Es una pena que buena parte del desarrollo de esta Cumbre haya contribuido, una vez más, a aumentar el escepticismo de muchos e incluso a reforzar el insostenible negacionismo de otros. La ideología ha vuelto a relegar a la ciencia a un segundo plano, y los líderes políticos han vuelto a no estar a la altura, en ocasiones con hechos que contradicen lo que ellos mismos dicen que hay que hacer.
Como ha sostenido la Iglesia católica, que ha contado con voz propia en la Cumbre, es hora de pasar de las palabras a los hechos, de plantearnos la conversión de cada uno de nuestros corazones, de comenzar por pequeños cambios en los estilos de vida personales, y de abogar por una ecología integral al servicio del ser humano y del cuidado de la casa común.

Lo más