Madrid - Publicado el - Actualizado
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El ejecutivo que preside Uxue Barcos ha decidido apoyar la concentración contra el procesamiento por actos de terrorismo a los autores de las agresiones contra dos guardias civiles y sus novias en Alsasua. Dice el gobierno navarro que su presencia en la concentración no es de apoyo a las agresiones, sino de disenso con la decisión judicial.No parece que un gobierno autonómico sometido al imperio de la ley deba posicionarse contra una Sentencia judicial. Pero el problema es más grave: en el fondo, no se reconoce que la raíz del terrorismo siga presente en la sociedad navarra. La lógica dominante manda creer que una vez que ETA ha dejado de matar, el problema de la violencia política ha pasado a mejor vida.Alsasua es un municipio dividido en el que la Guardia Civil vive arrinconada y despreciada. Nadie puede negarlo porque los medios de comunicación nos lo han mostrado y lo han confesado testimonios anónimos que temen represalias como las sufridas por los Guardia Civiles y sus parejas.El radicalismo abertzale ha hecho del odio un modo de vida. Habrá que reaccionar ante el silencio que pretende la victoria de los agresores frente a los agredidos, el triunfo de la mentira sobre la verdad, el dominio del olvido sobre la memoria.



