29 DE JULIO
Nos hemos acostumbrado a que el mediterráneo sea un cementerio
Esta semana hemos vuelto a ver un dramático naufragio, que se ha llevado por delante la vida de más de un centenar de emigrantes

Nos hemos acostumbrado a que el mediterráneo sea un cementerio
Madrid - Publicado el
1 min lectura
La regularidad con la que se repite el drama, especialmente en este tiempo de verano, y esa globalización de la indiferencia de la que habla el Papa Francisco, han hecho que nos hayamos acostumbrado a realidades tan inasumibles como que el Mediterráneo sea un auténtico cementerio.
Este domingo, tras el Ángelus, precisamente el Papa ha vuelto a ser la voz que parece clamar en el desierto. Esta semana hemos vuelto a ver, con enorme dolor en aguas de Libia, un dramático naufragio, que se ha llevado por delante la vida de más de un centenar de emigrantes, entre ellos mujeres y niños.
No podemos desistir. Hay que seguir en el anuncio y en la denuncia, como hace el Papa, poniendo en el centro a las personas, con toda su dignidad, alejándonos de los discursos que fomentan el miedo y el odio, y con una mirada profunda sobre el complejo fenómeno de las migraciones, en la que es compatible reconocer el derecho de los países a regular la entrada de inmigrantes, reivindicar el derecho que las personas tienen a no emigrar y mejorar las condiciones para que no tengan que abandonar a la fuerza su lugar de origen, y al mismo tiempo denunciar a las mafias e implicarnos en un proceso de acogida, acompañamiento e integración con los que llegan en situación de extrema vulnerabilidad.
Es momento, como ha vuelto a hacer el Papa, de renovar el apremiante llamamiento para que la comunidad internacional actúe con rapidez y decisión para evitar que se repitan estas tragedias y que se pueda garantizar la seguridad y la dignidad de todos.



