Línea editorial: "El legado de Benedicto XVI, libre de toda sombra de duda"
La intransigencia y mano dura hacia los abusos que mostró siempre Ratzinger no se opone a la preocupación sincera por los agresores

Línea editorial: "El legado de Benedicto XVI, libre de toda sombra de duda"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Benedicto XVI se dejaba ver esta semana en los jardines vaticanos. Hubo quien interpretó el gesto como reafirmación de la máxima “la verdad os hará libres”, tras las acusaciones de encubrimiento de casos de abusos. Las insinuaciones han indignado a los antiguos alumnos de Ratzinger y a las personas que trataron de cerca al Papa emérito, quien como colaborador de Juan Pablo II y después como Pontífice se distinguió por afrontar los abusos con determinación y transparencia. Ahora un informe le reprocha, siendo arzobispo de Múnich, haber aceptado a un sacerdote abusador procedente de otra diócesis. Y así fue, efectivamente, pero para facilitar que se sometiera a terapia, no para evadir la justicia.
La intransigencia y mano dura hacia los abusos que mostró siempre Ratzinger no se opone a la preocupación sincera por los agresores. También esto es puro Evangelio. Resulta cuanto menos sorprendente el intento de retorcer la interpretación de un viejo episodio para tratar de ensombrecer un impresionante legado que se caracteriza por la opción preferencial por los supervivientes, como se refería Benedicto a las víctimas. Más allá de todas las reformas jurídicas que impulsó en la Iglesia, de enorme trascendencia, su gran aportación como prefecto y después como Papa fue erradicar las actitudes que pudiera haber hacia las víctimas de sospecha e incomprensión. Entendiendo que su papel era el de un cooperador de la verdad que nada debe temer de ella, abrió así un camino que en poco tiempo ha propiciado grandes avances



