La inquietud de los obispos con la situación política

El presidente de la CEE ha mostrado al nuevo gobierno su disposición a la «colaboración leal y generosa» al servicio del «bien general» de la sociedad

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El presidente de la CEE ha mostrado al nuevo gobierno su disposición a la «colaboración leal y generosa» al servicio del «bien general» de la sociedad. Esa mano tendida no ha impedido al cardenal Blázquez expresar su «inquietud» por el clima de confrontación que vuelve a presidir la política española, con bloques que recuerdan a «capítulos penosos» de nuestra historia que parecían superados. En amplios sectores del propio PSOE existe seria preocupación por esa dependencia de partidos que propugnan la ruptura de España o apoyaban hasta hace poco el terrorismo. No significa esto cuestionar la legitimidad o incluso la conveniencia de explorar las vías de diálogo posibles para resolver la grave crisis institucional en Cataluña.

Sorprende, sin embargo, que mientras el nuevo Ejecutivo tiende la mano a quienes solo parecen entender el diálogo como imposición de sus ideas, se dedique a abrir frentes innecesarios en otras materias. Tras dinamitar las negociaciones para un pacto educativo, Sánchez amenaza a la concertada y anuncia medidas unilaterales con respecto a la clase de Religión que contravienen los Acuerdos con la Santa Sede. Y desde la nueva mayoría se lanzan amenazas sobre el IBI, sugiriendo que la Iglesia disfruta de privilegios injustificados, viejo mantra desmentido por los hechos. Son por ahora solo declaraciones de intenciones, pero lo último que necesita ahora España es una competición en radicalidad entre el PSOE y sus aliados.

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