7 DE DICIEMBRE

George H.W. Bush, el presidente que dejó un mundo más amable

En vez de humillar a Gorvachov, Bush lo ensalzó públicamente, y en las negociaciones obtuvo más logros de los que el bloque occidental hubiera podido soñar

En vez de humillar a Gorvachov, Bush lo ensalzó públicamente, y en las negociaciones obtuvo más logros de los que el bloque occidental hubiera podido soñar

Tiempo de lectura: 1' Actualizado 06:07

Si George Bush padre se hubiera presentado triunfante en Berlín al caer el Muro, hubiera evitado convertirse en uno de los pocos presidentes norteamericanos sin un segundo mandato, pero no hubiera habido una desintegración de la URSS sin derramamiento de sangre. Al aceptar la nominación republicana, Bush prometió en 1988 una «América más amable». Lo que dejó en herencia fue mucho más: un «mundo más amable». De la reunificación alemana y la primera guerra del Golfo emergió un orden internacional basado en el multilateralismo y el derecho internacional, un nuevo orden en el que EE.UU. pasó a ejercer un liderazgo indiscutible, si bien mediante una política de diálogo y alianzas. En vez de humillar a Gorvachov, Bush lo ensalzó públicamente, y en las negociaciones obtuvo más logros de los que el bloque occidental hubiera podido soñar. Sin dejar de abrir, a la vez, la mano a la colaboración con Moscú, en lo que luego abundaría Bill Clinton, el joven simpático que le derrotó de forma humillante en 1992… y resultó ser su mejor discípulo. Son estampas de un mundo que hoy parece lejano. Las ha hecho revivir esta semana el funeral de Bush, uniendo, de Donald Trump a Jimmy Carter, a todos los inquilinos vivos de la Casa Blanca, junto a líderes internacionales de todas las tendencias, que rindieron homenaje a un gran estadista, cuya principal virtud fue su alta concepción moral de la política

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