Madrid - Publicado el - Actualizado
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Uno de los retos que necesita de los efectos benéficos de un gran acuerdo político es el de las pensiones. El déficit en la caja de la Seguridad Social y la duda sobre si el Estado podrá seguir manteniendo en un futuro el sistema de pensiones, uno de los pilares de nuestro modelo de bienestar, debe convertirse en una prioridad para los responsables de la gestión pública. De ahí que los trabajos de la Comisión del Pacto de Toledo deben tener prioridad tanto en la agenda política como en el debate social.Las propuestas que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha puesto sobre la mesa del Pacto de Toledo son un buen comienzo para el debate y la clarificación sobre el futuro. Hay que agradecer el esfuerzo que representa que los Presupuestos Generales del Estado salgan en ayuda de las pensiones mientras no crezca el empleo en cantidad y en calidad. Pero el pacto sobre las pensiones debe garantizar la reforma y adaptación del sistema para asegurar su sostenibilidad.No hay que olvidar que las causas de la actual crisis de las pensiones no son sólo técnicas, sino que son también educativas y culturales dado que la demografía es un factor clave. Las bajas tasas de natalidad y el hecho de que España sea es el segundo país del mundo, detrás de Japón, con mayor esperanza de vida obligan a un esfuerzo añadido de imaginación política para mejorar un sistema que es garantía de un futuro digno para todos.



