Madrid - Publicado el - Actualizado
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Fujimori o anti-Fujimori. Eso es lo que los peruanos deben dirimir el domingo, y a día de hoy, no está claro qué puede pasar. Keiko Fujimori ha emulado a su padre en los paseos triunfales que se ha dado por los barrios y las zonas más pobres del país. Alberto Fujimori, condenado a veinticinco años de cárcel por corrupción y delitos de lesa humanidad, sigue siendo un mito que la hija sabe usar cuando le conviene. Eso la colocó en primer lugar tras la primera vuelta. Pero, la alianza anti-Fujimori puede obtener buenos resultados para Pedro Pablo Kuczynski.Desgraciadamente, en buen número de países latinoamericanos el populismo, de derechas o de izquierdas, sigue haciendo estragos. Como si no fuera posible llevar adelante reformas profundas trazadas desde la justicia social, sin caer en tentaciones caudillistas o en lógicas mercantilistas sin alma.Hubo un tiempo en que América Latina alumbró partidos reformistas, en el más puro sentido del término, y líderes socialmente comprometidos. Las tensiones ideológicas de la Guerra Fría y la corrupción terminaron con ellos. Hoy las presiones son más sutiles, pero no por eso menos dramáticas. Perú ha crecido, pero ¿cuándo conseguirán los gobiernos de ese rico continente reducir las desigualdades que empobrecen a millones de seres humanos?Sin crecimiento económico sostenido no se crean oportunidades. Pero es igualmente cierto que sin voluntad política de promover la justicia y garantizar los derechos de los más desfavorecidos, no habrá democracia ni desarrollo estables. Esto es lo que Perú se juega el domingo.



