Boletín

25 DE JUNIO

Discurso hipócrita sobre las personas con discapacidad

La cultura de la muerte, tan arraigada en el Reino Unido, donde el aborto es libre, da una vuelta de tuerca y se contradice incluso a sí misma

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COPE.es

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 19:23

La Corte de Apelaciones ha revertido el fallo que obligaba a una mujer con discapacidad a abortar, en contra de su voluntad y la de su familia. Una cultura de la muerte, tan arraigada también en el Reino Unido, donde el aborto es prácticamente libre, da una vuelta de tuerca más, y se contradice incluso a sí misma en su defensa de que en las decisiones morales ha de primar la voluntad personal por encima de todo. En este caso, con la madre y con su familia en contra, el Estado ordenaba a la mujer que abortara, cayendo incluso así la habitual falacia que sostienen los proabortistas, cuando afirman que se trata de extender supuestos derechos y que a nadie le obligan a acogerse a ellos.

El caso, afortunadamente resuelto para bien, nos coloca frente a una mentalidad profundamente anti-humanista, que se atreve a infringir los  derechos fundamentales de una mujer por ser discapacitada, y también el derecho más desprotegido de todos, el del hijo por nacer.
Es el Estado quien decide que hay vidas que valen más que otras, y entre las que menos valen están las de las personas con discapacidad.

Es la misma sociedad, que a menudo agita el emotivismo para sensibilizarnos con la causa de las personas con discapacidad, la que ahora no reconocía a esta mujer el derecho fundamental a decidir seguir adelante con la vida de su hijo. Hay mucho que reconstruir en una conciencia social deshilachada que ya no reconocer el valor y el significado elemental de cualquier vida humana.

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