Madrid - Publicado el - Actualizado
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Un año más la vía catalana a la independencia ocupará las calles el once de septiembre en un alarde reivindicativo. Cinco ciudades catalanas, Barcelona, Lérida, Tarragona, Salt y Berga acogerán las manifestaciones convocadas por la Asamblea Nacional Catalana y Ómnium Cultural. La jornada pretende mostrar que el independentismo tiene músculo, aunque no faltan indicios de desgaste.La Asamblea Nacional Catalana ha resuelto presionar al Gobierno de Puigdemont. Insisten en que no hay más salida que la convocatoria de un referéndum unilateral y la aceleración de un proceso que, digan lo que digan, está más muerto que vivo. La CUP dice mantener su apoyo al actual Govern, pero el proceso ha perdido fuelle en la ciudadanía. Y no es para menos. La realidad se impone y los hechos acaban mandando.Puigdemont no es la CUP y esta no se identifica con Esquerra. El soberanismo está fragmentado y las promesas de apoyo a Sanchez para encabezar un gobierno alternativo al del PP son solo un brindis al sol. Quizás tuvieran algo de razón quienes han optado por dejar que pase el tiempo mientras se desinfla el globo. Pero eso no significa bajar la guardia en la defensa del Estado de derecho, ni olvidar la necesidad de un discurso político y cultural sobre Cataluña y España.



