LÍNEA EDITORIAL
Un decreto que fomenta la indolencia
Se trata de un modelo que desprestigia valores como el mérito, el trabajo y la tradición

Un decreto que fomenta la indolencia
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El borrador de Decreto de Bachillerato ya es público. Ahora ya no se trata de especulaciones, sino de un texto escrito que convierte lo provisional y subjetivo en criterio determinante. Además del maltrato, e incluso desprecio, a asignaturas sustanciales como la filosofía y la historia, los profesores serán quienes decidan si los alumnos han alcanzado el adecuado grado de adquisición de competencias. Y cuando no estén de acuerdo votarán. El mérito y el esfuerzo personal, por supuesto, pasan a segundo plano. El rigor no es la pauta cuando se puede avanzar con materias suspensas, e incluso se puede cerrar un ciclo con deudas pendientes. Sin olvidar que el bachillerato no es enseñanza obligatoria, y quienes lo cursan lo hacen libre y voluntariamente.
Se trata de un modelo que desprestigia valores como el mérito, el trabajo y la tradición. Los alumnos serán los primeros perjudicados porque compromete su vida profesional, favorece la desventaja social de quienes menos posibilidades económicas tienen, dificulta la movilidad de los estudiantes españoles, y desincentiva la motivación de los docentes y sus ansias de formarse para ser excelentes. Nuestros vecinos franceses desandaron ese camino hace dieciocho años, pero el gobierno Sánchez prefiere un experimento del que ya se conoce el resultado: fracaso, frustración y jóvenes sin capacitación para cultivar mediante el trabajo su autonomía, al menos en amplios sectores sociales. Los que puedan pagar otro modelo educativo, o estudiar fuera de nuestras fronteras, no tendrán de qué preocuparse.



