23 DE DICIEMBRE
2018, año de purificación para la Iglesia
«Convertíos y entregaos a la justicia humana, y preparaos a la justicia divina»

2018, año de purificación para la Iglesia
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Una Iglesia de mártires y de buenos samaritanos, al lado de quienes sufren las guerras y el hambre o se ven obligados a abandonar su hogar. Párrocos que se desviven por su comunidad y nunca aparecen las noticias. Ese es el rostro de la Iglesia que dibujó el Papa al hacer balance del año 2018 en su felicitación navideña a la curia romana. Pero esa santidad parece oculta por los abusos sexuales cometidos por algunos ministros de la Iglesia. Francisco agradece la denuncia de los medios que, de forma objetiva y honesta, han desenmascarado a quienes él mismo se refiere como depredadores de rostro angelical que destrozan las vidas de sus víctimas. El mensaje que les lanza es inequívoco: «Convertíos y entregaos a la justicia humana, y preparaos a la justicia divina». Pero la Iglesia no solo aspira a erradicar esta lacra en su seno. El proceso de purificación y reformas que ha emprendido puede convertirla en un actor de primer orden para afrontar este mal en el conjunto de la sociedad. En ello confía el Papa, apelando a una Iglesia humilde y consciente de que continuamente necesita avanzar «por la senda de la penitencia y de la renovación». Como dice Francisco, los pecados, las caídas y el mal cometidos por algunos hijos de la Iglesia nos recuerdan que su fuerza no está en nosotros, sino que está sobre todo en Cristo Jesús, Salvador del mundo y Luz del universo. La Navidad es una manifestación de que los graves males cometidos por algunos nunca ocultarán todo el bien que la Iglesia realiza gratuitamente en el mundo.



